PASCUA: Dolor, Muerte y Victoria

 

 

 

 


 VII

 

 

Pedro en los siguientes dos días después de la crucifixión de Jesús vivió en estado de confusión. Sólo Juan presenció la crucifixión. Pedro prefirió sentirse a salvo en su casa o quién sabe donde. A salvo de todo, menos de su vergüenza y del temor.

 

La primera noticia que Pedro recibe estando oculto, fue la de María que le dijo que el cuerpo de Jesús había sido robado. Corrió hacia la tumba. Juan, por ser más joven, llegó antes. Al mirar la tumba vacía Pedro deseaba ser como Juan, cuyos ojos reflejaban su fe. ¡Él creía que Jesús había resucitado! A pesar de que el anhelo de Pedro era ese, seguía avergonzado y temeroso.

 

Por supuesto, ¡Jesús había resucitado de la muerte! En las dos primeras ocasiones en que El se apareció delante de todos, el corazón de Pedro estaba confundido. Por un lado, el Señor estaba vivo y era un tiempo de regocijo. Por el otro, él le había fallado y probablemente se preguntaba ¿me perdonará?

 

Días después de sus primeras dos apariciones, salieron de pesca en sus barcas. ¡Quién hubiera dicho que una noche de pesca miserable podría transformarse en un día tan glorioso! No pescaron nada. Mientras se enfilaban hacia la costa, un hombre les llamó desde la playa pidiéndoles que arro­jaran sus redes una vez más. Lo hicieron y recogieron tantos peces que las redes no podían soportar el peso.

 

Juan fue el primero en reconocer a Jesús. Juan dijo: “Es el Señor”. La esperanza estalló dentro de Pedro y este se arrojó al agua y nadó hacia Él.

 

Dios quiere hacer grandes cosas a través de nosotros, pero dejamos que el pecado de la negación se anide como un cáncer en nuestro corazón.   Pedro lloró con amargura y arrepentimiento su traición a Jesús, pero Jesús no le abandonó

 

Ese día de pesca para los discípulos fue un maravilloso reencuentro con Jesús, sobre todo en la vida de Pedro. Después de tomar el desayuno que el Señor le había preparado, llamó a Pedro aparte. Pedro pensó que le reprendería. Pero, en lugar de ello, señaló a sus hermanos y le preguntó: “Simón, hijo de Jonás, ¿verdaderamente me amas [con el más noble amor (agapao)] más que éstos?”. (v.15).  Su pregunta le recordó las promesas que Pedro le hizo y que quebrantó.  Pedro ­nunca pensó que le preguntaría si lo amaba más que los otros. Lo que vino a su memoria  fue que un día le dijo, antes de su negación: “Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré” (Mat. 26:33). Cristo logró traer esa escena a su mente, y así avergonzarlo.   Pedro le contestó: “Si Señor; tú sabes [por experiencia (oída) sabes] que te amo [con un amor fraternal (phileo)] Phileo fue la palabra usada por Pedro y que figura en el Nuevo Testamento en griego: “Tu sabes que te quiero”. El Señor respondió: “Apacienta mis corderos” [cuida de alimentar a estos jóvenes discípulos];

 

Pedro tenía que ser renovado, no rehabilitado, puesto que él nunca fue excluido, a pesar de su ingratitud y la profunda herida que causó en Jesús. El daño hecho sobre su liderazgo a sus hermanos, y aun para su propio consuelo y su autoestima, necesitaba una renovación por parte de Jesús, una disciplina.

 

Pedro estaba siendo llevado por Cristo al restablecimiento de su verdadera posición.   Pero había que trabajar a ese nuevo Pedro, no podía ser el mismo.

 

De la misma manera muchos de nosotros como Pedro, hemos negado tener una relación con Jesús. Hay muchas formas y maneras o actitudes que dicen a voz de cuello, yo no tengo a Cristo en mi vida,  pero solo quiero referirme a una que es central, que es común denominador de muchos y es esta: ... Negamos a Jesús cuando no asumimos nuestros compromisos con Él.

 

Un cristiano sin compromiso es aquél que lucha entre su inclinación al mundo con  los placeres que él ofrece, y la necesidad que tiene de ordenar su vida conforme lo establece la Palabra de Dios. Sabe que el camino de la Palabra llenaría su vida, pero se deja tentar por la mundanalidad. Actuamos igual que el apóstol Pedro cuando Jesús fue llevado Jesús a casa del sumo sacerdote, ¿Qué hacía Pedro? “Y Pedro le seguía de lejos” (Lucas 22:54b).

 

Si tu, querido lector o lectora, reconoces que tu vida cristiana ha sido superficial, posiblemente estás experimentando falta de compromiso, y como Pedro, sigues al Señor... pero de lejos... Lucas 22:55 revela a Pedro mezclado con la multitud. Eso nos pudiera ocurrir a usted y a mi cuando no le revelamos a nadie que somos creyentes y queremos pasar desapercibidos, por temor al qué dirán. Cristianos de incógnito son los que abundan en nuestro tiempo.  Como un film que vi llamada “Cristiano de la Secreta” ¿Esta es tu actitud?, pues si como Pedro, esa es tu actitud, nunca podrás ver a Jesús de frente. Si un cristiano con esta actitud es reprendido, o exhortado por el pastor de la iglesia, dirían: ¿Este piensa que puede venir a decirme lo que él quiera a mi cara? Pero si se les apareciera Cristo mismo y Él les amonesta, de inmediato se humillará, llorará de amargura y le seguirá de cerca. No se si eso lo pensó Pedro, lo que si sé es que él reconoció su error y su traición (Lucas 22:61-62).

 

Ahora continuando con la escena de ese día de vergüenza, el Señor nuevamente el preguntó, “Simón hijo de Jonás, me amas”. Cristo al darle su distintivo familiar “hijo de Jonás” llamaba su atención, como reclamando: “no te hagas el desentendido, tu sabes que te estoy preguntando si me amas, no si me quieres”.  En el Nuevo Testamento esa cita en griego es “agapao” (amor más noble), aquí Cristo está tratando de abrir más la herida de Pedro.  Ahora no usa “más que estos”; ahora no hay un punto de comparación.  El Señor está tratando de sacar de Pedro la confesión de su pecado, pues Él quiere restaurarlo en su gracia. Así como a Pedro, Dios tarde o tempranao saca a la luz nuestro pecado, pues Él quiere restaurarnos en su gracia.

 

Pedro responde como protestando por la insistencia de Cristo: “Sí, Señor, tu sabes [por conocimiento (ginosko) tu me conoces] que te (phileo = te quiero) amo [fraternalmente]”. No se sentía digno de expresarle que lo amaba después de su negación. Estaba avergonzado al máximo, tenía miedo, sentía dolor. Y el Maestro le dijo: “pastorea mis ovejas”.

 

Ya no es un simple alimentar –apacienta- ahora era atender la responsabilidad completa del cuerpo apostólico, de sus condiscípulos, no importa si eran jóvenes, o poco experimentados, era ejercer con Su autoridad, esa era su responsabilidad.

 

Dios conoce tu pecado, confiésalo para que Él te restaure en Su gracia. Ahora le dice “ejerce tu llamado de manera permanente y continua; Ahora tus funciones como pastor, son más elevadas”.

 

Cristo le vuelve a preguntar “Simón hijo de Jonás, ¿me amas? (v. 17). Era la tercera vez, le recalca su distintivo familiar: hijo de Jonás. Fue la incisión más profunda, como aquellos clavos en las manos del Maestro, como aquellas espinas de la corona en su frente. Ahora Pedro sintió que el dolor perforó su corazón. Esta tercera vez lo revela todo, trae a su corazón los tristes recuerdos de su negación. Tres veces negó que no le conocía. Tres veces le dijo a Jesús tu conoces, tu sabes que te amo.  Convenía que lo sintiera. Con la misma amargura que lloró al cantar el gallo, ahora gemía por el recuerdo de su pecado, y le respondió:  Señor, tú conoces todas las cosas. Tú sabes que te amo”.

 

Este doloroso diálogo terminó con un cariñoso y grato: “apacienta mis ovejas”. Ya no había ni una mancha en el horizonte de la vida de Pedro, estaba renovado, había sido habilitado a su posición de liderazgo, con la autoridad de Cristo.

 

Dios quiere que sus hijos, que por alguna razón, han cometido el error de negarlo por medio de una actitud pecaminosa, vuelvan arrepentidos a Él. Dios restaurará cualquier vida, no importa de quién se trate o cual sea su falta, Él lo hará.  No permitas que el pecado continue su avance creando una metástasis en tu corazón. Recuerda, el gallo cantará siempre, es lo natural y si hoy has escuchado ese canto, ven a Jesús y llora amargamente, arrepentido(a) y Dios te habilitará para Su servicio.

 

Se dice que Pedro murió clavado en una Cruz, el mismo final de la vida del Maestro, pero no considerándose indigno de tener una muerte igual, pidió ser crucificado la cabeza hacia abajo.

Cristo en el v. 18 le describe como sería su muerte, con la que glorificaría a Dios: “Simón, no sólo alimentarás, y cuidarás mi rebaño, a estos discípulos que ahora te entrego, sino que también, después de una larga trayectoria de servicio para mi Padre aquí en la tierra, serás contado digno de morir por mi nombre

 

Cristo está vivo y Pedro fue perdonado. El amanecer ya no le recordará su fracaso. ¡de allí en adelante le recordaría el perdón y la paz que encontró en el Cristo Viviente! Y si Él le perdonó, Él perdonará a todos. De allí en adelante nunca más Pedro negó al Señor, ni aun ante la sentencia de su muerte.  ¡Y pudo enfrentar la muerte por porque Cristo murió por él! No lo negó, porque Él le perdonó. ¿Cómo dar la espalda a tanto amor y perdón?

 

Mirta de Robledo, una mujer de Argentina, dijo lo siguiente: “El día que conocí a Cristo descubrí que tenía una gran carencia.  Yo, una mujer descreída, irónica y autosuficiente, no tenía amor.  Pude ver ese día cómo se servían unas a otras las personas que me habían invitado por primera vez a la iglesia.  Me impactó el cariño y la ternura; quise sentir ese amor.   No fueron palabras, oraciones, ni argumentos que me convencieron. ¡Fue el amor!  El Señor, que nunca llega tarde, me inundó el alma con brasas…brasas de fuego, fuerte llama de amor. Pasó el tiempo y sucedieron muchas cosas en mí vida.  Me alejé de Dios.  Creía que podía vivir sin Él, pero no era posible.  Me iba muriendo poco a poco y mi alma, en su agonía, clamaba.  Anhelaba sentir un soplo del amor de Aquel que me había amado hasta su propia muerte. -El amor no hace preguntas; el amor es la respuesta.  Las muchas aguas no pudieron apagar el amor de mí Salvador. -  Con ternura Jesús me tomó en sus brazos y me atrajo nuevamente a su corazón.[1] 

 

Querida lectora ¿estás sola? Querido lector ¿estás sólo?, sientes que nadie te comprende? ¿Crees que a nadie le importas?  Pregúntenme…y les contaré cuan infinito es el amor de Dios por usted.”

 

Amigo, en la los días de la Semana Santa (antes y después de ella), haz leído con intensidad el mensaje de Cristo en estos escritos. Aunque no te veo, me parece que en tus ojos hay compasión y siento que sufres hambre por la verdad. Pronto yo voy a ir al encuentro con el Salvador a quien servido más de 40 años ¿quieres tu tener la misma seguridad que yo tengo? Entonces ten un encuentro con Él hoy.  El Único que murió y resucitó, te ama, y te ofrece nueva esperanza, nueva vida. Él me perdonó ¿No te abrirías tu también a un perdón tan inmenso? El te pregunta, mencionando tu nombre, ¿me amas? Para guiarte en tu respuesta a Jesús hoy, te invito a leer el artículo: “El día de la reconciliación” publicado en la web “La Palabra de Verdad” en este link: http://www.lapalabradeverdad.net/search?updated-max=2018-03-31T12:41:00-05:00&max-results=7&start=7&by-date=false 

 

Bendiciones



[1] Ilustración usada por el Lic. Roberto Ozuna en su sermón ¿Amor Verdadero o Amor Hipócrita? basado en Juan 4:7-21.


 

   

 

 

 

 

 

 

 

 


 VI

 

La confusión reinó al día siguiente de la muerte del Señor Jesús, ya estaba sepultado y con esto, también estaba sepultada la esperanza de los discípulos; silencio, dudas, preguntas mudas.  Sus discípulos estaban escondidos, talvez en el mismo aposento donde Él les compartió la Pascua, donde instituyó el Memorial, donde lavó los pies de ellos.  ¡Pero el primer día!  ¡La noticia!  ¡Han robado el cuerpo del Señor!...  Las mujeres viven una especial experiencia con ángeles, y María de Magdala la vive con el mismo Jesús resucitado, ¿…mujer, porque lloras?......  Ahora, parece que hay más confusión, más dudas, más angustia.  Dos de los discípulos, determinan huir de todo aquellos, haciéndose preguntas existenciales por el camino que iba de Jerusalén a la población de Emaús---

 

Quizás se decían “Si en verdad resucitó ¿porqué no se presentó entre nosotros?

 

EN EL CAMINO DE LA HUIDA

 

Cuando se es niño la fe es mucho más real, es totalmente creíble.  El niño por naturaleza tiene una alta estima por las enseñanzas espirituales, no solo en nuestra fe cristiana, en cualquier otra religión o filosofía. El niño tiene dificultad en aceptar a un Dios invisible. A los niños no les parece imposible creer que si un ingeniero inventó una complicada computadora, ese mismo ingeniero pueda hacer una calculadora de juguete. Nuestros niños de hogares cristianos entienden que Jesús tiene el dominio de la vida y de la muerte, del cielo o el Paraíso adonde él irá cuando mueran. Los niños pueden depositar su esperanza en que Jesús los viene a buscar para llevarlos a esos preciosos jardines cuando llegue ese día del que tanto no queremos saber los adultos.

 

Así de diferente es para los adultos cristianos, o sea, nosotros.  Se nos imparte una clara enseñanza y la torcemos según sea nuestra apreciación y tal vez nuestra conveniencia. Vamos al servicio en la Iglesia, quizás con todo el interés de escuchar la Palabra y Adorar al Señor, pero salimos algunas veces queriendo haber escuchado otra cosa, algo más conveniente para mi, o sea quiero oír lo que a mi me gustaría oír. Es allí cuando emprendemos nuestra retirada, por causa de mi incredulidad.  Y es lo mismo que le pasó a los Discípulos:

(1)   Jesús les enseñó con sencillez y claridad, pero ellos cuando se vieron acorralados, sin el “profeta” fuera de serie, ya muerto y sepultado, se escondieron; es más huyeron.

(2)   No valoraron las enseñanzas del Maestro, solo huyeron, se escondieron. Ellos perdieron a Cristo. Como ellos hay quienes tarde o temprano, pierden a Cristo; Un día, Jerusalén entero, lo aclamaba con entusiasmo; Sus seguidores más cercanos, los de su círculo intimo, lo recibieron con fe, hablaron con él personalmente, Juan así lo declaró más tarde, en su primera epístola capítulo 1, versículo 1[1], como testimonio al mundo, él escribió que la Palabra de vida es Jesucristo, que es quien da la vida verdadera: la vida eterna. Que Jesucristo estaba con Dios el Padre, pero que vino a ellos sus discípulos. Y ellos, sus discípulos, lo vieron con sus propios ojos, lo escucharon hablar, y hasta lo tocaron, ¡que emoción! Una experiencia que solo la vivimos nosotros realmente cuando desarrollamos una vida plena de relación con Jesús, y oramos para hablar con Él.

 

Una vez fuimos como niños espiritualmente…. pero en la vida espiritual también llega la adolescencia, se pierde el primer amor y el bullicio del mundo y el pecado nos atrapan. Así pasó con estos discípulos. Ellos estaban tan cerca de Jesús, fueron tocantes al verbo de vida, escucharon de su propia boca sus enseñanzas, fueron autorizados a llevar el evangelio, a sanar enfermos, a echar, fuera demonios, hasta tenían el poder de devolver la vida a los muertos. ¿Qué les pasó, porqué se desalentaron y estaban tristes?

·       Creo que comenzaron a comparar las enseñanzas rabínicas con las del Maestro por causa de que Él murió y le sepultaron.

·       Los maestros religiosos que tuvieron antes de Jesús, les enseñaron el Antiguo Testamento bajo su óptica personal y de su religión.

 

 Jesús les había enseñado de un modo tan diferente y no le pudieron entender. Esto es lo que pasa cuando llegamos a la fe del evangelio, con enseñanzas torcidas y forzadas.

·       Cuando estando en el evangelio oímos a diferentes maestros con diferente perspectivas o basamento religioso.

·       Cuando leemos, oímos, vemos a otros que se dicen maestros y tomamos de ellos algunas cosas y creamos un sincretismo de creencias que nos alejan de la fe sencilla de la Biblia.

 

Entonces, como ellos perdieron a Jesús por un instante, así nosotros. Es muy simple, pues cuando ocurrió lo imprevisible, lo inimaginable, el Juicio y crucifixión del Maestro, ya no pensaron en Él como Mesías, como Señor y Salvador y lo ubicaron en un sitio menos alto, ahora lo veían como el más poderoso de los profetas, perdieron a Jesús. 

 

Hoy día, después de que ya pasó la semana “santa”, el mundo pagano entra en escena y nosotros acompañamos a ese mundo. Ese mundo lo ha hecho mentiroso, o loco, o un aprovechado. Las tradiciones han invalidado la verdad del Verbo encarnado. Hoy se ha perdido la esperanza, la fe, la justicia, la felicidad. Hoy el mundo y sus habitantes viven a la deriva espiritual, aceptando toda clase de pecados y a la vez, postrándose ante sus ídolos de barro, de yeso, de metal y de carne y hueso. Hoy ya no es Jesús el único, hay otros que hacen el mismo trabajo y a veces hasta “mejor” que él. El Diablo ha venido a ocupar en las vidas de la gente en general (incluyendo a cristianos), el lugar de Dios y por medio de sus agentes ofrece protección, que al fin y al cabo tal se convierte en condenación. Dijo Ernest Renán, un escéptico francés: “El día en que perdí la fe de mi infancia fue el día más oscuro de mi vida[2] “.  El mundo que ha perdido a Jesús, y se marcha por un camino diferente no le queda otra realidad que la muerte... Pero si invita a Jesús a posar su corazón tendrá la autentica revelación…

 

 POSADA Y REVELACIÓN

 

 Dos de los discípulos de Jesús que caminaban desde Jerusalén a Emaus (13 Km), estaban muy preocupados y no podían comprender lo que Jesús les había enseñado. Sus mentes atravesaban por un momento de crisis.  Ellos podrían: desde creer que todo fue una fantasía; hasta el analizar los hechos poco a poco y convencerse o no de la verdad. Solo de tener un encuentro personal con Cristo aceptarían el hecho de la resurrección.   A nosotros también nos ocurre lo mismo: agobiados por las dificultades en la vida, donde hay veces que no hallamos reposo o tranquilidad, donde nuestros pensamientos andan en nuestra mente desordenadamente, nos alejamos de la fortaleza de la comunión con Dios y con Su pueblo (la iglesia local) donde otros creyentes permanecen unidos entre ellos y con Dios, entonces se fortalecen a pesar de los embates y las dudas. Es en el culto cada domingo, en los grupos pequeños cada semana, y en nuestra vida devocional donde nuestras dudas se disipan se van.

 

Pero en medio de una situación incierta… sucede lo inesperado; Un caminante se aproxima a ellos y les sigue de cerca y se involucra en la conversación, y le pregunta ¿de que cosa hablan ustedes? Ellos responden cegados por sus dudas, su miedo, su desilusión, con otra pregunta, … ¿Eres la única persona que no sabes lo que ha ocurrido en estos días ¿Acaso eres forastero? Las noticias sobre la crucifixión de Jesús eran conocidas hasta por los viajeros que iban de paso por Jerusalén.  Habían producido un impacto, social, religioso y político. Aunque los lideres religiosos y políticos buscaban estrategias para bajar los niveles de la noticia. La realidad era inevitable. Jerusalén estaba convulsionada. Pero lo importante de todo esto no era la impactante noticia, sino el concepto de Jesucristo que en ese momento tenía los discípulos, ellos se refirieron a Jesús así: “Jesús Nazareno, que fue varón profeta” (v. 19),  y luego dijeron así: “…nosotros esperábamos”, ellos…

·       Había perdido de vista la divinidad de Cristo,

·       Habían perdido al Jesús Mesías,

·       Habían perdido la esperanza, estaban desilusionados

·       Había perdido la fe.

 Estos dos discípulos, Habían escuchado el testimonio de las mujeres que fueron a la tumba y la encontraron vacía. Ellos sabían que Pedro y Juan (v.24) no habían visto el cuerpo de Jesús, sólo una tumba vacía. Jesús les había enseñado sobre lo que de Él decían las profecías, y aun así no se daban cuenta de que esas profecías se cumplían ante sus ojos.

 

 La resurrección del Señor sigue sorprendiendo a muchas personas en el mundo de hoy. Ya han transcurrido más de dos mil años y la evidencia de la resurrección del Señor y mucha gente se resiste a creer.

 

Y allí estaba Jesús, caminado con ellos y refrescando su memoria con las Escrituras, como hasta hace unos días El le enseñaba. Hoy, al igual que los discípulos de Emaús,  hay mucha gente ocupada en sus  quehaceres de la vida,  en sus propias ocupaciones, están en sus hogares, sus oficinas, sus salones de clase, sus negocio, en el mall, indiferentes al mensaje de Jesús a las verdades del Evangelio.

 

Cuando se le comparte el Evangelio a la gente hoy, dicen: «Es interesante y bonito, pero no quiero aceptar a Cristo todavía ni voy a fanatizarme en estas cosas. Comprendo que, si era el Hijo de Dios, y murió por mí, debería unirme a El; pero no voy a preocuparme ahora de esto o lo otro... Si hay algo de verdad en la fe, ya lo veremos allá arriba, ahora tengo trabajo.» ¿Es así como tratas a Cristo? ¡Cuántos que han estado sentados en las sillas o en los bancos de las iglesias han tratado a Cristo de ese modo! y le han dejado pasar sin invitarle a posar en sus vidas, lo han ignorado. Al respecto transcribo la siguiente ilustración:

 El doctor Adolfo Lorenz, de Viena, fue en la mitad del siglo pasado uno de los más famosos cirujanos del mundo. De todas partes venían a él llamamientos por carta y por teléfono pidiendo su intervención para salvar preciosas vidas. Incapaz de acudir personalmente a todas partes, el doctor Lorenz procuró instruir a otros médicos en el arte de la cirugía y finalmente fue a América para dar lecciones acerca de la extirpación del apéndice y la hernia. Un día, tratando de encontrar un poco de distracción en su pesada labor, salió para tomar el fresco al anochecer. En tanto, se acumularon negros nubarrones y empezó a llover. El doctor Lorenz llamó a la puerta de una casa de hermoso aspecto pidiendo cobijo, pero una mujer nerviosa abrió y dijo apresuradamente:

—Estamos atribulados en esta casa hoy. Busque cobijo en algún otro vecino —y cerró la puerta. El doctor Lorenz salió a la calle y la tempestad le caló hasta los huesos, antes de que la persona que salió del hotel en su busca con un carruaje lograra encontrarle.

Aquella misma noche la señora que le había rechazado abrió el periódico y vio en la primera página una fotografía del famoso doctor. Al reconocerle exclamó:

—¡Dios mío, ¡qué he hecho! He negado la entrada a mi casa a la única persona que podía salvar la vida de nuestra hija ¡Quizá si le cuento el caso, aún tendrá compasión de nosotros!

Corrió hacia el hotel y le dijeron que el famoso doctor estaba dando una conferencia a los médicos y no podía ser interrumpido. La señora esperó ansiosamente, pero en vano. Al terminar la conferencia el doctor salió por otra puerta para ir a tomar el tren que le conduciría a una ciudad muy distante.

Dice la Palabra: "no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos”[3] “¿Cómo escaparemos nosotros si tuviéramos en poco una salvación tan grande?[4]" [5]

 

 Con todo lo anterior, regresemos con los dos discípulos al camino de Emaús. Entonces estando Jesús caminando con ellos, Él no se contuvo y compartió lo que ellos habían olvidado:  —¡Qué torpes son ustedes —les dijo—, y qué tardos de corazón para creer todo lo que han dicho los profetas! ¿Acaso no tenía que sufrir el *Cristo estas cosas antes de entrar en su gloria?  entonces, comenzando por Moisés y por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras. “ —Quédate con nosotros porque se hace tarde —dijeron los de Emaús (Cleofas y el otro discípulo).

 

 ¿No mengua así el día de tu vida? ¿Sobre todo, si tienes más de 50 años? ¿No tienes miedo de llegar sin Cristo a la noche de la muerte? Pero aun cuando estuvieras tan solo en la mañana de la vida, puede tu existencia cubrirse de nubarrones, hacerse tarde.... ¡demasiado tarde!

 

 Para el Cristo glorificado de Emaús, no se hacía tarde; lo mismo le era la noche que el día, pero para ellos sí. Para ti también se hace de noche, podría hacerse tarde definitivamente....  Si los discípulos de Emaús hubiesen cerrado la puerta y dejado marchar a Cristo, no habrían estado en Jerusalén cuando se apareció de nuevo en el aposento alto aquella noche; quizá no le habrían visto de nuevo hasta el día que le verían en la otra vida, asombrados, y El les diría: ¿Por qué no me reconocisteis? ¡Insensatos y tardos de corazón! Ciegos e incrédulos para creer lo que los profetas han dicho; lo que la Palabra ya revelaba y vosotros os negasteis a aceptar. ¿Querrás que el Señor tenga que decirte esto un día?

—Quédate con nosotros —le dijeron.

—Quédate conmigo —debemos decirle—. Toma posesión de mi casa, de mi ser, de mi vida; tengo miedo de mí mismo, de mi propio corazón, si no me decido hoy. Si no te confieso, tengo miedo de que olvide pronto lo que ahora siento…; que el corazón se enfríe…; tengo miedo de que tú te alejes y te pierda para siempre.

 

 ¡Espero que así lo hagan muchos!  Si los discípulos  no hubiesen pedido al Señor que se quedase, no se habrían revelado como lo hizo, y se habrían quedado con la duda. Si no le hubiesen dado importancia, si hubiesen sido indiferentes, habrían perdido la bendición de verlo partir el pan en la cabecera de la Mesa de la casa, en el momento en que sus ojos fueron abiertos para reconocer que Él era el Salvador, que ahora sí había esperanza.

 

 ¿No quieres ponerle hoy en lasilla mas relevante de tu mesa? Si no lo has hecho, ve y dile: «Señor, yo te admití en mi vida, pero no te di el primer lugar; te he tratado fríamente. Desde hoy oraré y leeré más tu Palabra, escucharé lo que tengas que decirme, tendré más comunión contigo y así Tú te darás a conocer a mi alma.

 

Cuando todo ya había sucedido en esa casa en Emaús, a Cleofas y su condiscípulo, no les importó que fuera de noche, ellos salieron corriendo los 13 km. de regreso a Jerusalén, por el mismo camino, el cual se convirtió para ellos y para muchos más, y evidentemente para ti en…

 

 EL CAMINO DE LA FIDELIDAD

  

Tenían que dar la Buenas nuevas, debían dar la noticia, el Salvador no está muerto, ¡VIVE! para dar vida, para dar esperanza, para dar salvación de tus pecados.

 

Afuera hay un mundo perdido, sin salvación, un mundo que ignora que el Divino Caminante, está en las calle, está en la escuela, está en la universidad, está en la fábrica, va por las construcciones, por las yardas de la casa, va por los centros de comercio, en fin Cristo esta en la ciudad, en el campo, pero la gente lo ignora, diles que Cristo vive y al saberlo, invítalo a posar en tu vida, a quedarse para siempre contigo y Él lo hará.

 

Quiera Dios que muchos hallen a Cristo hoy mismo; le inviten, le den el primer lugar en sus vidas, y empiecen a testificar de El desde hoy.

 

Amiga lectora, amigo lector, emprende el camino de la fidelidad, rompe inmediatamente las cadenas que te apresan a las tradiciones, a las religiones, a las filosofías y entrega tu corazón a Jesús. Mira el ejemplo de esos discípulos, no esperaron al otro día, cuando habría luz del sol en el camino.  Estaba oscuro, era de noche, no había electricidad ni gas en ese tiempo, el camino que estaba oscuro, se iluminó con la Luz del Sol de Justicia, Jesucristo, la “Luz del Mundo”.  Fue la luz que vieron y les ayudó a ver.

 

ESTA ES MI ORACIÓN

 

Cuando la Escritura se abre, si tu corazón no se altera, no arde en tu interior, preocúpate de que el Señor te salga al encuentro, búscalo, pues te aseguro de que estás en verdadero peligro...

 

El siguiente himno "Divino compañero del Camino" es original de Antonio Rivera y lo interpreta en esta grabación Marcos Witt.  Queridos lectores y lectoras escuchen con atención y recordarán esta historia que han leído.




 


[1]   1Juan 1:1 “Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida  (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó);  lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido.”

 

 [2] Ernest Renan: SOUVENIRS D'ENFANCE ET DE JEUNESSE. PARIS. CALMANN LÉVY, ÉDITEUR -ANCIENNE MAISON MICHEL LÉVY FHEBES 3, RUE AUBER, 3 (1883). Droits de reproduction et do traduction réserves

 

 [3] Hechos 4:12b.

 

 [4] Hebreos 2:3

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



V

 

El día de hoy es un día muy especial para todos los creyentes. Es un día muy especial para todos aquellos que formamos parte de la iglesia de Cristo. Hoy es un día de gran celebración porque hoy celebramos la resurrección de nuestro Señor, hoy celebramos la victoria que Él tuvo sobre la muerte. Estoy seguro de que todos aquí hemos leído acerca de este acontecimiento en nuestras Biblia, pero en el día de hoy vamos a leerlo juntos y vamos ha analizar el significado tan grande que esto representa para nosotros Dice la Biblia –

 

 El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas.  Y hallaron removida la piedra del sepulcro; y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?  No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.  Entonces ellas se acordaron de sus palabras, y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demás. (Lucas 24:1-9).

 

Ese día se libro otra guerra entre el averno y poder de Jesús en el milagro de su resurrección de entre los muertos.  En aquel majestuoso momento se sucedieron algunos eventos importantes

 

Ese día, el primero de la semana, día domingo, María Magdalena y otras mujeres que siguieron a Jesús fueron a la tumba del maestro llenas de tristeza y de dolor (Mateo 28:1; Marcos 16:1-9; Juan 20:1

 

Fueron a buscar el cadáver de Jesús para ungirlo tal como era la costumbre en ese entonces, según la ley del día del reposo (Lucas 23:55-56.)  La razón del porque ellas llegaron a la tumba, fue para preparar el cadáver de Jesús y continuar su luto, pero el milagro ya había sucedido, ellas no esperaban eso, más bien se sobresaltaron de ver la tumba vacía, la piedra que servía de puerta, había sido removida.  El cadáver de Jesús no estaba allí y María estaba atónita al no ver a su maestro yacer dentro de la sepultura. Los evangelios sinópticos[i] detallan los diferentes sucesos desde el momento de la resurrección hasta el instante en que los discípulos fueron a constatar la versión de Magdalena (Juan 20:1-10).

 

En primer lugar, a las mujeres les dio la noticia un ángel que estaba dentro del sepulcro (Marcos 16:5-7). Luego Magdalena desconcertada antes de emprender el camino de regreso, cuando los ángeles le dijeron: “Mujer ¿por qué lloras? Y ella responder, al voltear vio a Jesús, pero no lo reconoció, No se parecía al que torturaron y crucificaron, era diferente ya resucitado, asi sucederá con nosotros, esto sugiere desarrollar otro escrito que explica escatológicamente el cambio de nuestro cuerpo cuando resucitemos para estar con Jesús para siempre.  Por ahora solo les dejo que lea Primera carta de Pablo a los Corintios 15:20-28 donde se basa esta enseñanza. Es un tema doctrinal significativo para la fe cristiana, la resurrección, donde Cristo es las primicias de los que resucitaremos para vida eterna, los creyentes en Jesús.

 

En esta ocasión de día de la resurrección de Cristo Jesús, lo impactante es la noticia de que nuestro Rey y Salvador, ha resucitado.

 

Este evento tan glorioso es lo que nosotros celebramos en el día de hoy con tanto gozo; celebramos el día de hoy como lo que es, un día de victoria.  Un día como hoy nuestro Rey y Salvador, venció la muerte, hoy es el día que celebramos la muerte de la muerte (Juan 3:16; 5:24-25).

 

La resurrección de Cristo es el centro de nuestra fe.  La resurrección de Cristo no es una mera creencia que surgió en la iglesia, La resurrección de Cristo es la gran creencia que le dio vida a la iglesia.   

 

El día que Dios venció la muerte, hubo dolor, hubo batalla, hubo una tumba que quedó vacía para testimonio de las naciones. Ahora el enemigo tratara por todos los medios habidos y por haber de desacreditar la obra de nuestro Señor Jesucristo. 

 

En el tiempo que Jesús estuvo físicamente aquí en la tierra, el enemigo trato de destruir la obra por mediación de los supuestos hombres de Dios: Los escribas, los saduceos, los fariseos, y  los maestros de la ley.  Hasta ahora Satanás no se ha detenido. él continúa su ataque tratando de destruir la obra de Cristo, de derrotar al pueblo de Dios.  ¿De que manera Satanás trata de derrotarnos?  Hoy en día lo trata de hacer a través de tradiciones, filosofías y enseñanzas falsas; todo esto es algo que se nos fue advertido con anticipación (2 Timoteo 4:3-4; Colosenses 2:8.). Un ejemplo de una tradición muy popularEn muchos países hispanos se venera mucho esta semana, la llaman “santa”, no se por que . . .  hay procesiones, se sacan las imágenes, se encienden muchas velas (veladoras), muchos pagan promesas dolorosas por “favores recibidos”, y todas estas cosas reflejan mas DOLOR que ALEGRÍA. Las tradiciones religiosas por lo general son de origen pagano. Provienen de fiestas y sacrificios celebrados a dioses de la antigüedad. La Tradiciones sólo sirven para alejar al hombre de Dios y para robarle la gloria al merecedor de toda gloria, y su nombre es Jesucristo.  Para tratar de desacreditar la obra de Cristo.  Hoy no es el tiempo de caminar muchos bloques (cuadras).  No es tiempo de vivir en el pasado, es tiempo de recordar el pasado y alegrarnos por que al morir Jesús en la Cruz hubo victoria sobre el pecado y al resucitar de entre los muertos hubo victoria sobre la muerte.

También hay filosofías (El Conocimiento del Pensamiento) y filósofos como: Aristóteles; Sócrates; Parménides, Zenón y Meliso, grandes filósofos de la historia no todos sus pensamientos son malos, pero los de Dios (Isa. 55:8 “... mis pensamientos no son vuestros pensamientos” son los únicos verdaderos, santos, dignos, los que verdaderamente edifican.  Solo en el pensamiento de Dios se concibió nuestra salvación.  El resto de los pensamientos, lo que llamamos filosofías, nunca han podido, ni podrán legarnos (heredar) las bendiciones y la seguridad de Dios.

 

Vivamos el momento en victoria y alegría, celebremos este tiempo por lo que fue hace más o menos 2000 años. Guardemos estos días para recordar con alegría que hay libertad en Cristo. Porque  ¡Un día como hoy fue cuando Dios venció la muerte! Y la tumba en que pusieron el cuerpo de Jesús quedó vacía.

 

Estas mujeres encontraron algo en particular, la Palabra de Dios nos dice: “Y hallaron removida la piedra del sepulcro.”  ¿Por qué hallaron ellas la piedra removida?  ¿Se había removido la piedra para que Jesús saliera?  La respuesta a esta pregunta es ¡NO!. 

·      La piedra no fue removida para que Jesús saliera, de hecho, ya El había salido sin necesidad de remover esa piedra.

·      La piedra fue removida para que ellas pudieran entrar y buscar a Jesús (Marcos 16:1-6.) 

·      La piedra fue removida para dejar evidencia de que la tumba quedó vacía, y el ángel sentado en la misma piedra para intimidar con su brillantez celestial a la guardia romana para honrar al Señor en su resurrección.

 

En el día de hoy que existen muchos que necesitan remover la piedra de su propio sepulcro, de su propia muerte.  ¿De que sepulcro y de que muerte les hablo?  Les hablo de la muerte y el sepulcro espiritual cual es el pecado (Romanos 6:23)  no tienen la Salvación.

 

En este día tan especial que celebramos el día en que Dios venció la muerte, todos debemos tener un momento de reflexión y examinarnos:

·      Si al examinarte en el día de hoy encuentras que hay pecados que aun reinan en tu vida.

·      Si encuentras que la carne controla la manera que hablas, vistes, te comportas, lo que entra por tus ojos, por tus oídos, por tu piel, lo que piensas y lo que hablas…

·      Entonces, es que todavía no deseas salir de tu tumba, de tu propia tumba de pecado… La tumba donde la humanidad está encerrada, es tumba de pecado, y está sellada por una piedra que habla de apatía, de desanimo, de escasa fe, de duda, de rencor, de ira, de envidia, y muchas otras piedras grandes y pesadas que  encierran y atrapan sin esperanza de salir. 

 

Y hallaron removida la piedra del sepulcro.” Como les dije, estas mujeres hallaron la piedra removida del sepulcro no para que Jesús pudiese salir fue removida, sino para que ellas pudieran entrar y ver que él ya no estaba allí.  Amigo pídele ahora al Señor que remueva la piedra que cierra el sepulcro de tu existencia, remuévela y sal de allí para que Cristo Reine en tu Corazón, y luego da el testimonio de tu resurrección espiritual a vida nueva, así como la tumba de Jesús dio testimonio al mundo de Su resurrección de entre los muertos.

 

La resurrección de Jesús parte fundamental de la fe Cristiana. El que Jesús haya resucitado nos da la seguridad absoluta de que Él cumplirá Sus promesas (Juan 14:1-3). El poder que hizo posible la resurrección de nuestro Señor esta a nuestro alcance, la resurrección es el testimonio fundamental de la iglesia al mundo.  Como Cristianos no sólo celebremos su resurrección en el día de hoy, sino que la celebramos  diariamente, porque nosotros servimos a un Dios vivo (Marcos 16:19; Lucas 24:50-51.)  ¡Cristo vive!  Este en si es el mensaje que todos tenemos que compartir, ¡Cristo vive!   “No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló.” 

Hoy celebramos el día que Dios venció la muerte; hoy celebramos la resurrección de nuestro Rey y Salvador, pero existe aun más que debemos hacer; “y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demás.” Estas mujeres sintieron un gran gozo al descubrir el sepulcro vació, su gozo fue tal que ellas no pudieron detenerse; ellas salieron corriendo de ese lugar para anunciar que Cristo había resucitado (Mateo 28:8.)  ¿Sientes gozo en el día de hoy?  Todos nos gozamos porque Su resurrección nos garantiza vida eterna (Juan 6:38-40.)  Pero, te pregunto, ¿sientes el mismo gozo que sintieron ellas?  Ellas salieron llenas de gozo, corriendo a dar las buenas nuevas.  ¿Lo haces tú?  ¿Te puede usar Dios?  Recuerda que fue por ti y por mi que Él envió a nuestro Rey y Salvador (Lucas 5:32.) Celebremos hoy con gran gozo Su resurrección; celebremos hoy con gran gozo la victoria que solo Él pudo obtener; celebremos hoy, pero recordemos siempre ¡Cristo vive!



[i] Evangelios sinópticos: Mateo, Marcos y Lucas.










 

IV

Te invito a rememorar la crucifixión de Cristo, lo cual se entiende como Su sacrificio por la humanidad. Hace un poco más de 2000 años Jesús fue apresado y llevado ante el Sumo Sacerdote de los judíos para ser interrogado ante el Concilio.  Allí fue escupido, abofeteado, y recibió puñetazos con sus ojos vendados, y se burlaban de Él (Mat. 26:67; Luc. 22:63-65); fue donde hirieron su rostro según la profecía de Isaías 50:6, y esto es solo una muestra del escarnio que vivió en ese momento camino al calvario. Y todo, por la respuesta que dio al Sumo Sacerdote de los judíos en Marcos 14:62 “Yo soy. Y ustedes verán al Hijo del Hombre sentado a la derecha del Poderoso, y venir en las nubes del cielo.”

 

En el intermedio de esta acción apreciamos con gran dolor el paso del Rey de Reyes de un patíbulo al otro, y llega hasta el mismo trono de Herodes donde éste no encuentra causa para sentenciarlo y lo devuelve al Gobernador.  

 

Pilato, azotando a Jesús trató de liberarlo de la cruz, aunque el azotamiento no era parte del proceso de la crucifixión; es posible que lo haya hecho para que la multitud quedara satisfecha con ese castigo y cambiara su deseo de crucificarlo. Y Poncio Pilato[1] cargado de muchas dudas, lo condenó a morir cambiándolo por un delincuente[2] de los tres que crucificarían ese día. La muerte de Jesucristo fue un sacrificio completo, todo se llevó a cabo para procurar tu salvación por la eternidad.

 

Ahora quiero invitarte a que vengas conmigo a contemplar hoy en el Calvario, querido(a) lector(ra), el madero donde clavaron, o como también se entiende, “colgaron” a Jesús, el Salvador del mundo. La cruz está vacía, pero ella nos revela algunos aspectos resaltantes de estos hechos que deben tocar nuestras vidas en forma dramática. La Cruz vacía nos habla sobre una corona; unos clavos; sobre el flagelo del látigo, el abandono y la muerte.  Así que lee con atención para que cada aspecto explicado tenga en ti razones para glorificar el nombre del Salvador. Comencemos; en primer lugar, te compartiré de la burla de una corona de espinas colocada sobre la cabeza de Jesús (Mar.16:16-17). Amiga, amigo, la Cruz vacía recuerda que allí se burlaron del Señor Jesús colocando sobre sus sienes una espinosa corona.

 

LA BURLA DE UNA CORONA

 

El símbolo de las espinas es perversidad, escarnio, dolor, castigo (Gen. 3:17-18; Núm. 33:55; Prov. 22:5). Las espinas en la sien de Jesús son el fruto de nuestros, pecados llevados por Cristo en Su propio corazón. Representa nuestra vergüenza, nuestro miedo, nuestra deshonra, nuestro desaliento, nuestra ansiedad. Esa es la zarza que atrapó nuestros corazones y, en pocas palabras, el pecado.

 

Jesús no experimento el pecado, nosotros si.  Hemos experimentado angustia, turbación, ofuscación, ¡El nunca se turbo! nosotros si. Hemos experimentado culpa. El nunca fue culpable de nada, nosotros si.  Hemos experimentado Miedo, Él nunca lo experimentó, ni siquiera en Getsemaní, El no sintió miedo; En el jardín de Getsemaní su preocupación no era morir en la cruz, su única preocupación era no llegar vivo a la cruz.

 

Pero cuando emitió las palabras “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” fue porque nuestro pecado, nuestro desprecio, nuestra desobediencia, como espinas atravesaban su corazón y el sintió nuestro miedo, nuestra ansiedad, nuestra culpa.  Esas no eran las palabras de un santo, Esas no eran las palabras de un santo, era el clamor del Hijo de Dios por un pecador, tú. Aquel Hijo de Dios cambio de corona, la corona que tenía en los cielos, la cambió por la corona terrenal de espinas, y lo hizo Jesús por ti y por mi. ¿Qué harás tu, para responder ante ese gesto, ante ese dolor?  Jesús se expuso a …la burla de una corona y también al suplicio del látigo, ardiendo de dolor en cada azote, en el poste, con dos verdugos,  uno a su lado derecho y el otro a su izquierdo, y cada uno con un látigo romano, llamado cola de gato, fue así que Jesucristo paso por el suplicio del inclemente castigo (Marcos 15:15).

 

EL SUPLICIO DEL AZOTE

“Pilatos…mandó que azotaran a Jesús”.

 

Ven acompáñame, mira la Cruz, ella nos recuerda que Herodes se mofa de Él y lo regresa a Pilato este lo manda a azotar para no crucificarlo. Pero la insistencia del pueblo con sus gritos: “crucifícalo” pudo mas. Dice Marcos 15:15Pilato optó por complacer al pueblo y puso en libertad a Barrabás; luego mandó que azotaran a Jesús, y lo entregó para que lo crucificaran.” Mas de 120 golpes con el látigo, dados por dos fuertes verdugos, uno más alto que el otro, diestros en su oficio, los cuales, puesto uno a cada lado del reo le cubrió metódicamente con sus golpes toda la superficie del cuerpo (tórax, abdomen, brazos y piernas), sin dejar espacios

 

Así aparece Jesús: herido y sangrante conforme a lo que había predicho el profeta Isaías: “…Su semblante fue de tal manera desfigurado, que no parecía un ser humano; su hermosura no era la del resto de los hombres…” (Isaías 52:14). También Isaías 53:3 dice que lo despreciamos, que lo rechazamos en el momento mas doloroso de su vida, le dimos la espalda y desviamos de Él nuestra mirada… lo despreciamos, y no nos importó…” 

 

Cada azote dejo en su cuerpo una llaga de dolor por la más cruel y mortal enfermedad del hombre: EL PECADO. No permitas que el pecado flagele tu existencia; no permitas que el pecado haga que desprecies a Jesús, que apartes tu mirada de Él, que no te importe su sacrificio. Jesús se expuso a …la burla de una corona, al suplicio del azote, y nos recuerda esa cruz que en su cuerpo incrustaron… tres clavos de ocho pulgadas de largo cada uno, recuerda, fueron tres clavos (Marcos 15:24)

 

TRES CLAVOS QUE HABLARON DE TI

 

Sube ahora conmigo al monte de la Clavera, mira conmigo hoy la cruz vacía, Él ya no está allí, pero si usas tu imaginación, podrías vislumbrar como estiran sus brazos para poder llegar al punto exacto donde debe ir el clavo en el madero.

 

Un soldado con sus rodillas detiene el brazo del Señor para poner el clavo. Martilla, martilla, martilla... sobre las mismas manos que acariciaron a lo niños, que dieron de comer a los hambrientos, que sostuvieron a Pedro en el mar, que abrazaron, que sanaron, que enseñaron. Las manos que calmaron la tempestad, que resucitaron muertos

 

Metieron otro clavo para sujetar sus pies a la cruz.  Martillaron sobre sus pies una y otra vez, hasta que el gran clavo había penetrado completamente desde sus pies al madero. Clavaron sus hermosos pies, esos que deambularon los caminos polvorientos de Galilea, que anduvieron en el Templo de Jerusalén, aquellos en los que la mujer pecadora de Lucas 7:44-46 regó con sus lágrimas y los secó con sus cabellos (Lucas 7:36-50), Y ante el gran dolor no puso resistencia, porque nos amaba, esa fue su razón, pues en cada golpe del martillo sobre el clavo que le atravesaba vio tu rostro, leyó tu nombre, miro tu pecado, una larga lista de pecados  vio tus concupiscencias, tus mentiras, tus momentos de avaricia, tus años de perdición, tus malas decisiones, tus malas actitudes. ¡Allí Él vio la lista! El sabía que el precio de esos pecados era la muerte, y por eso tomó tu lugar, no quería entrar al Paraíso, a la eternidad sin ti.

 

Ven conmigo, mira la cruz, está vacía, pero habla así de que en un día oscuro y tenebroso, colgaron al inocente y lo colgaron desnudo totalmente, allí lo levantaron desnudo ante su madre, para avergonzarlo ante sus seres amados, ante la muchedumbre que lo siguió, que comió de su mano, que se alimento de Su Palabra.  Lo habían despojado de su ropa para que en lo alto de esa cruz se vistiera con el ropaje de la indignidad del pecado, dice la Palabra en 1 Pedro 2:24 “Él mismo llevó en su cuerpo nuestros pecados al madero, para que nosotros, muertos ya al pecado, vivamos para la justicia. Por sus heridas fueron ustedes sanados (Ver también en Isa. 53:5). 

 

Ven a la cruz que hoy está vacía y míralo a Él, el vestido de su desnudez fue nuestro pecado: el tuyo, el mío, y el de toda la humanidad. Se vistió con nuestra miseria, con nuestro despojo, con nuestro pecado.  En la Cruz Jesús sintió el gélido enojo de un Dios que odia el pecado.  Y fue Jesús sobre su cuerpo quién llevó al madero tu pecado el mío (1 Ped. 2:24). Su Padre se apartó de Él, no podía verlo más por lo que cargaba sobre si; y entonces Cristo gritó: “Dios mío, Dios mío ¿Por qué me has abandonado?”, y así se resignó, renunció solo para que tu nunca tengas que experimentar lo mismo.

 

No cierres tus ojos a lo que vez en esa cruz vacía, no cierres tu mente a este mensaje, pon tu confianza en Cristo y atiende su llamado.  Cada golpe del martillo sobre los clavos hizo que un grito de dolor saliera de su boca.  Jesús sufrió por ti, no lo abandones tú, si lo haces, si lo ignoras, si no lo escuchas perderás la oportunidad de ver algún día en sus manos y en sus pies las heridas que causó nuestro pecado.

 

Jesús se expuso a …la burla de una corona, al suplicio del azote, y en su cuerpo incrustaron tres clavos que hablaron de ti, y la deuda fue pagada.

 

LA DEUDA HA SIDO PAGADA

“Consumado es”

(TELE-TES-TAI)[3]

 

Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: “Consumado es”:

  1. “Consumado es” … la frase que dice: “el acto del sacrificio está totalmente cumplido”.
  2. “Consumado es” … la frase que dice: “la deuda se ha pagado totalmente, que la obra ha sido concluida, que el precio por tu pecado ha sido pagado.  
  3. “Consumado es” … la frase que el diablo no quería escuchar porque esto significa que la humanidad ahora puede confiar en Jesús para la salvación de su alma.  
  4. “Consumado es” … es la frase del triunfo, de la victoria, de la gloria, porque el Cordero de Dios que quita el pecado el mundo ha terminado su obra, la ha concluido, Él ha pagado.

 

Jesús pagó con sangre y dolor el precio de tu pecado y el mío.  El canceló la deuda que tu tienes con Dios.  Cada vez que veas la cruz recuerda esa frase ¡Consumado es!

Ven a ver, la cruz está vacía, pero ella habla y recuerda que Jesús se expuso a la burla de una corona, al suplicio del azote, y en su cuerpo desnudo incrustaron tres clavos que hablaron de ti, y así la deuda fue pagada “Consumado es”

 

El Sábado, ya no hubo más burlas, no hubo bullicio, no hubo dolor, ni oscuridad, el Sábado la gloria de Dios brillaba, y sigue brillando. La Cruz Vacía en el monte Calvario dijo, el pecado a ha sido derrotado, el diablo no pudo contra el Salvador.

 

Mira la Cruz Vacía, ¿qué dice? Ya no hay mas burlas; y ante la densa oscuridad que duro tres horas en aquel momento, ella dice: ya no hay oscuridad, ante el terremoto que sacudió la tierra desde sus cimientos, donde las rocas rodaron y el velo del templo se rasgó de arriba hacia abajo, y los sacerdotes del templo, y los soldados, todos ellos se pasmaron, el rey Herodes, el gobernador Pilatos temblaron de pavor.

 

¡Se han acabado los tormentos de la maldad y del pecado!

¡Se ha llevado acabo el ideal y el mandato de Dios en cuanto al sufrimiento!

¡Y fue por Dios anulada la ley escrita que estaba en contra de nosotros, pero Dios le puso fin por medio de la muerte de Cristo en la cruz Dios les quitó el poder a los espíritus que tienen autoridad, y por medio de Cristo los humilló delante de todos, al pasearlos como prisioneros en su desfile victorioso! Es lo que escribe por inspiración del Espíritu Santo el apóstol Pablo en Colosenses 2:14-16.

 

“Jesús dio su vida por ti, Él dio su sangre por ti, fue sacrificado, te salvó por gracia… dejó su trono de esplendor, su corona, todo lo dejó para rescatarte.”  Él sufrió, reproches, aflicción, bebió la copa amarga de la ira de Dios, y todo para traerte el don de salvación por el amor del Padre… Él hizo ese sacrificio por ti… Él te pregunta ahora ¿qué has dado tu por mi? ¿qué dejas tu por mí? ¿qué sufres tu por mi? ¿qué ofreces tu por mi?

 

Ven conmigo, ven a ver, la Cruz está vacía, hoy es día de Gloria para el Altísimo. Ahora no te pregunto ¿Cuál es tu respuesta ante la cruz? Mi pregunta es querido lector o lector o querida lectora, ¿Cuál es tu respuesta para el que pagó el precio de tu pecado en es cruz? Él te invita a que hoy tu le expreses desde tu interior tu arrepentimiento por el pecado que Él llevó sobre si mismo, Él te invita a que tu abras tu vida, tu corazón para que Él pose allí, para que tu seas su morada y sientas su presencia para siempre, para que tus miedos de disipen, para que Él te acompañe en el camino, para que con su sacrificio en el Calvario Él sea tu Salvador.  Amen

 

Si esa es tu decisión te invito a que les algo muy corto. Pero muy importante antes de que abandones esta página… lee “Día de Reconciliaciónß Haz Clic aquí.

 

 



[1] Poncio Pilato desempeñó el cargo de prefecto de la provincia romana de Judea desde el 26 dC. hasta el 36 ol 37 dC.

[2] Barrabas: (Marcos 15:6-15)

[3] Consumado esτετελεσται   es una palabra griega que se usa para expresar que el saldo la deuda ha sido cancelado.

 

 

 

 

 

 

  

 

III

Los pecados que pulverizan, desmoronan, desintegran al hombre en el infierno, los llevó Cristo sobre él.  Pero para hacerlo tuvo que sufrir todo lo que tu deberías haber sufrido.  Cristo pisó esos pecados, los molió bajo su propia y dolorosa experiencia de aquel momento en el Jardín de Getsemaní.  Pasó allí en el Lagar del sufrimiento la más alta presión de su vida, pero continuó con valor hasta la cruz, en obediencia a la voluntad de Su Padre.  Y todo para que la ira de Dios no nos tocara a nosotros, los únicos merecedores de esa pena.  Acompáñame en esa ruta del Lagar a la Cruz y luego de contemplar todo lo que vivió Cristo allí, escúchalo decir: 'Consumado es'[1]; "He pisado yo solo el lagar."... Esas palabras de Jesús registradas en Juan 19:30 y esa profecía en Isaías 63:1-6 nos dicen que Dios en su ira, de la que Jesús bebió aquel día en la cruz, en Su furor, pero en su gran amor para con su pueblo, destruyo al enemigo que nos asediaba para demolernos, ese día se desató una guerra como ninguna ha habido ni habrá, ese día Dios aplastó al enemigo como se muelen las aceitunas el en lagar, con mucha furia, ese día Yahveh hizo justicia y salvo a Su pueblo. Pero lo hizo sólo, y en la persona de Su Hijo Jesús, el Vicario del pueblo de Dios, el Cordero inmolado, nadie más luchó allí, Dios aplastó las naciones y aun ellas no se han dado cuenta.

 Ese día de Guerra implacable, Jesús con su muerte molió y fue molido.  He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo” (Isaías 63:3). Este versículo de Isaías 63:3 nos recuerda a los cristianos la pasión de Jesús desde Getsemaní al Gólgota.  No obstante Isaías lo usa aquí como una acción del Juicio de Dios descargando su ira sobre los pecadores:

·      Primero:  nos demuestra que Dios tiene mucho interés, realmente, “Interés al Máximo” porque la humanidad le vea como Aquel que rige con vara de hierro.

·      Segundo: Que en la segunda venida de Cristo en gloria, Su poder vengador, su inimaginable ira pulverizará al anti-cristo y a los pecadores que no creyeron en el Evangelio de Jesús. Y ahora, amado lector o lectora ¿Cómo será? ¿Qué va a suceder? Te expongo de la segunda carta de Pablo a los Tesalonicenses versículo 8, dice así: “Entonces se manifestará aquel malvado, a quien el Señor Jesús derrocará con el soplo de su boca y destruirá con el esplendor de su venida.” Se refiere al Anti-cristo, a la destrucción de la Bestia en el gran lago de fuego que ya arde eternamente.  Y en Apocalipsis 19:15  De su boca sale una espada afilada, con la que herirá a las *naciones. «Las gobernará con puño de hierro.» Él mismo exprime uvas en el lagar del furor del castigo que viene de Dios Todopoderoso.” Jesús consumirá con el Espíritu de su boca en el Juicio Final a la humanidad que decidió no rendir sus vidas a Él.  Y ahora, busquemos Salmos 2:1-9 que dice: “¿Por qué se sublevan las naciones, y en vano conspiran los pueblos? Los reyes de la tierra se rebelan; los gobernantes se confabulan contra el Señor y contra su ungido. Y dicen: «¡Hagamos pedazos sus cadenas! ¡Librémonos de su yugo!» El rey de los cielos se ríe; el Señor se burla de ellos. En su enojo los reprende, en su furor los intimida y dice: «He establecido a mi rey sobre Sión, mi santo monte.»  Yo proclamaré el decreto del Señor: «Tú eres mi hijo», me ha dicho; «hoy mismo te he engendrado. Pídeme, y como herencia te entregaré las naciones; ¡tuyos serán los confines de la tierra!  Las gobernarás con puño de hierro; las harás pedazos como a vasijas de barro.”  Ya Jesús rige el mundo, las naciones le pertenecen y todos los que son indiferentes a Cristo, aquellos que prefieren adorar sus propias vidas y venerar imágenes de hombres, mujeres, animales o cosas. Aquellos que aman tanto lo material, como lo inmoral y hasta ideológico (filosófico e imaginativo), los que disidieron no andar en el Camino que es Cristo, esos que solo se hicieron veredas que llevan a la perdición. Eso serán hechos pedazos como vasijas de barro, de la propia mano de Dios. Del que se llama ¡REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES! (Apoc. 19:16)

·      Tercero: Ahora bien, retornemos al tema de Jesús en Getsemaní y la frase “He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo” (Isaías 63:3).  El día que Jesús estaba en el Lagar de Getsemaní, allí donde tuvo una amarga agonía, en los olivos.  Donde imploró el auxilio de Dios, molió Él mismo lo que había de moler en ti y en mi, el “pecado”.  Pisó con mucho poder nuestros crímenes y los hizo pedazos. Fue tanta la fuerza que su cuerpo se llenó de grandes gotas de sudor mezclado con sangre y esto tiene una explicación científica:  Jesús sufrió una hematidrosis; esta condición causa excreción de sangre o pigmento de la sangre en el sudor. Sucede bajo condiciones de gran estrés emocional, se rompen los vasos capilares en las glándulas sudoríparas mezclando por ende la sangre con el sudor. Jesús por el hecho de las ofensas físicas hacia él y que fueron incluso más dolorosas sufrió hematidrosis (el era 100% Dios y 100% hombre). De estos factores, es evidente que incluso antes que Jesús enfrentara la tortura de la cruz, él ya había sufrido más allá de lo que muchos de nosotros alguna vez sufriremos. Su conocimiento penetrante de la naturaleza atroz del pecado, de sus efectos destructivos y letales, de la pena y del dolor que causa el pecado y la medida extrema  para lidiar con este, colocó a la pasión de Cristo más allá de todo entendimiento.”[2] Jesús lo hizo como dijo en Juan 17:4 “…he acabado la obra que me diste que hiciera”, y en la cruz la concluyó con un grito de victoria: ¡CONSUMADO ES!; HE PISADO EL LAGAR SOLO”.

 La sangre de Jesús, la que vertió por ti y por mi, comenzó a derramarse en el Huerto de Getsemaní. Helo allí, bajo la presión demoledora de nuestro pecado. Como dijo Spurgeon en un mensaje poético: ¡allí están tus pecados, y los míos, todos mezclados en un gran montón! Pero el que pisa el lagar entra y pone su pie sobre ellos; ¡Oh, mira como los pisa!; ¿lo ves en Getsemaní, pisando tus pecados hasta hacerlos añicos?[3]  

 ·      Jesús fue molido en favor de nosotros “Él fue traspasado por nuestras rebeliones,  y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra *paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados.” (Isaías 53:5).

·      Marcos nos dice que cuando Cristo entró a Getsemaní, El “comenzó a entristecerse y angustiarse” (Marcos 14:33). La palabra usada por Marcos para esto es ἐκθαμβεῖσθαι (en el grieg) Ekthambeisthai expresa en grado superlativo que Él estaba asombrado, aturdido, confuso, conmovido,  sorprendido, pasmado, asustado, presionado y alarmado, ¿exagero? NO, no estoy exagerando, Jesús paso una prueba que nadie ha experimentado ni experimentara jamás.  Quien escribe, sufrió un infarto agudo al miocardio, es horrible el momento que pase por varios minutos, muchos, que me parecieron una larga agonía, pero eso que sucedió no es ni la más remota sombra de la experiencia de mi Maestro amado. 

    Surge una a pregunta ¿Qué lo alarmó? ¿Qué lo sorprendió? Te puedo asegurar que no fue por Su crucifixión venidera; tampoco por la traición de uno de sus discípulos; no fue por la inmensa y cruel tortura que le esperaba. Su gran presión fue cuando cuando Él se sintió aplastado por el pecado de todos nosotros “Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:6). Aquí en el lagar de Getsemaní nuestro Señor “comenzó a ser molido por nuestros pecados… “Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades…” (Isaías 5a), pues aun así el fue obediente hasta la muerte y muerte de cruz dice Pablo en Filipenses 2:8.

Pero Él no subió solo a Getsemaní, el llevó a sus discípulos y les dijo: “Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro” (Mateo 26:36).  Pero ellos estaban muy cansados, toda la trayectoria y el trabajo que tuvieron desde antes de entrara a Jerusalén, los tenía agotados.  Además, estaban tristes y deprimidos, sus vidas no estaban en condición de velar en oración. A todo esto se une la oscuridad del huerto, los árboles de olivo se entretejían y por la noche era densa la penumbra. Por lo cual Jesús oro en soledad, en amarga agonía fue su oración y allí alzo su voz en oración al Padre, solo, completamente solo.    

·      Míralo, está solo en oración en Getsemaní

·      Míralo está orando por ti

·      Mira su sudor, tiene una gran presión sobre Él

·      Acompáñalo tu… ve al jardín de oración, Él está allí, escúchale, aprende de Él, búscalo como tu compañero de oración…

 La finca de Getsemaní se convirtió en el molino para Jesús.  Su sufrimiento fue inimaginable, “Se llevó a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, y comenzó a sentirse triste y angustiado. «Es tal la angustia que me invade, que me siento morir —les dijo—. Quédense aquí y manténganse despiertos conmigo.» “Cuando el lagar se volvió el Molino de olivos para Cristo, a Él le invadió una agonía incomprensible para nosotros. El dolor que Cristo experimentó en el Molino de Los Olivos no lo comprenderemos ni con nuestros finitos sentidos. Joseph Hart, en su libro “Tus Sufrimientos Desconocidos” escribe lo siguiente:  

 Ved al Hijo de Dios sufriendo, ¡Aspirando con dolor, sudando sangre! De Sus sufrimientos tan intensos. Los ángeles no tienen un entendimiento perfecto. ¿Quién puede comprender correctamente?  ¿Su principio o su final? Es Dios y solo El Quien conoce su peso entero.[4]

 El que piso el lagar y molió y fue molido, tomó nuestro lugar fue nuestro sustituto, Él fue nuestro VICARIO, ningún otro, ni antes, ni después de Jesús puede tomar ese lugar y ostentar ese titulo, Jesús el Sustituto, Jesús el Vicario.  (leer nota sobre "vicario" al final de este escrito)

 Les dijo a sus discípulos: “Quédense aquí, yo iré un poco más allá, debo estar solo, allí solo yo con mi Padre –les dijo Jesús- (parafraseado).  La Biblia no dice que Jesús lloró en ese instante, pero es de suponerse, pero lo que si dice la Biblia es que estaba en agonía. -Lucas escribe “Pero, como estaba angustiado” – “Estando en agonía” (ἀγωνίᾳ - agōniai) (Lucas 22:44ª)  ¡AGONÍA amigo mío! ¡AGONÍA mi hermano! ¡CONFLICTO INTERIOR amiga mía! ¡AGONÍA mi con-siervo! ¡TRIBULACIÓN hermano pastor! ¡CONGOJA! ¡TORMENTO! ¡AHOGO! ¡PRESIÓN!  Léelo, reléelo ¿QUÉ PASA? No puede ser que todavía la vida de los hijos de Dios no le honre, no se sacrifique, no miren al mundo muerto en sus pecados y el hedor de la muerte. No puede ser que esto no nos conmueva a llevar la Palabra de vida, Palabra por la que Cristo padece desde Getsemaní y hasta la cruz.  ¿Cuántos van a seguir muriendo sin Cristo, ¿cuantos más vas a dejar morir sin Cristo?  Ve con Cristo al Monte de los Olivos, a la Finca del Lagar, a Getesemaní, ARRODÍLLATE con el, SUDA con Él, ANGUSTIATE con Él, DESESPÉRATE, AGONIZA, LLORA, LLORA, LLORA EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO POR EL PECADO DEL MUNDO, POR EL QUE EL CORDERO DE DIOS PRONTO VA A SER SACRIFICADO.  Entristécete con Jesús, sólo así podrás entenderlo , “…Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.” Mateo 26:38 (RV60). 

 “He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo”

 El profeta Isaías dijo:  Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado” (Isaías 53:10). ¡Seguramente esto comenzó en el lagar de Getsemaní!

·      Jesús agonizó desde el lagar hasta la cruz como sustituto por ti y por mí.

·      Éramos nosotros, Tu y yo, que deberíamos haber estado allí, consumiéndonos por la gran agonía que causa nuestro pecado. Pero Él fue el sustituto… ¡Aleluya!

·      El que no va con Cristo de Getsemaní a la Cruz y le ruega su perdón, se convierte a Él y lo declara su Salvador por siempre, irá al infierno;

·      La mujer o el hombre que no se humilla ante el Cordero, ante el Señor de señores y acepta su sacrificio y su dolor, nunca será lavado de su pecado y entonces, pasará grande agonía por su pecado, en el Infierno;

·      ¡Abraza al Salvador! Cuando se confía en Cristo, tu agonía se vuelve Su agonía.

 Te repito para que no olvides, tu que lees, esto es la expiación vicaria. Cristo Mismo, toma el dolor que tú deberías haber sentido. Recuerda y no olvides que la expiación vicaria de Cristo por nuestros pecados comenzó en el Molino de Getsemaní.  Recuerda y no olvides que sólo se puede ser vicario, cuando se sufre, cuando se carga con la culpa del otro, y Jesús, el sustituto, aquella noche y por la culpa de otros, el Varón de Dolores lloró y sudó en sangre, tomando tu lugar.

 Si te pregunto ¿qué ha hecho Jesús por ti?  ¿podrás decir?  llevé mi vida a Jesús, a la cruz y Yahvé Dios quebrantándolo, sujetándolo a padecimiento por mi, expió mis pecadosCon todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, (Isaías 53:10a).  Si no puedes decirlo, si no te puedes identificar con nada acerca del sufrimiento vicario que Cristo pasó para salvarte, ¿por qué debes de llamarte Cristiano? ¡ARROJA FUERA TU INCREDULIDAD Y VEN AL SALVADOR ENSANGRENTADO!

 Y sigue diciendo el Salvador: “He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo” Fue abandonado desde el Lagar hasta la Cruz. Estando en el Jardín de Getsemani y ya pasada su agonía, se allegó a sus apóstoles y dijo: ¿Duermes , Simón? ¿No pudiste velar una hora?  (Marcos 14:37b). Cuando Jesús estaba en angustia, Pedro dormía… Cuando Jesús se entristeció “comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera” (Mateo 26:37), sus discípulos descansaban. En Su angustia, Jesús estaba atento, no había ningún tipo de distracción, la palabra que usa el escritor sagrado e inspirado por el Espíritu Santo es: adēmonein (ἀδημονεῖν) que se traduce “apesadumbrado” “angustiarse en gran manera” es la raíz de la palabra significa “separado de la humanidad”[5]   

  Jesús tenia que pisar el lagar solo, y de los pueblos nadie había con él (Isaías 63:3ª). Apenas su pasión comienza, apenas está puesto en aflicción por su Padre, a quién él clama.  Pero esto es sólo sombra de todo lo le ha de venir, es solo el comienzo, por que todo esto termina en la cruz.

Sus dolores eran tenues comparados a los futuros; aunque parecían ser los más pesados de todos.  Más en su fuerte dolor, su sudor sangriento, su agonía, clama al Padre y su Padre le asiste en su soledad humana con un ángel (Lucas 22:43); Lo consuela; Le da fuerza para que en su naturaleza humana pudiera resistir. 

 El Redentor no tenía alternativa, el mismo dijo “Abba, Padre, todo es posible para ti. No me hagas beber este trago amargo, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú” (Marcos 14:36).  Dice John Gill:

 “Todo puesto junto no se ve en otras partes de sus sufrimientos: y al entristecerse en gran manera, con el peso de los pecados de su pueblo, y el sentido de la ira divina, con la cual estuvo tan presionado y sobrecargado, que casi se le salía el espíritu; estaba listo para sucumbir y morir; su corazón enflaquecía… ante la ira de Dios…su alma estaba cargada con los pecados de su pueblo; esto lo sobrecogió y lo rodeo…los dolores de la muerte y del infierno lo rodeaban por todas partes, tanto que no se le daba el más mínimo consuelo; ni había escape, así que su alma estaba sobrecogida por el dolor; su corazón estaba a punto de romperse; fue llevado, por así decirlo al punto de la muerte; ni se apartaban de El sus dolores, llegó hasta el punto en que su alma y su cuerpo fueron separados uno del otro[6]”.

 Y así llego al patíbulo, fue acusado, fue torturado, cargó el madero y murió en él, y mientras el dolor del Lagar lo vivió en su espíritu y en su humanidad, desde su interior, el dolor de la cruz lo experimento como cualquier reo, en su propia carne, pero aun así, por dentro, en su alma, siguió sufriendo para que la ira de Dios no cayera sobre ti y sobre mí.

 “He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo

 Cuanto sufrió Jesús para salvarnos del pecado, de la muerte.  Nuestro pecado lo recibe en el huerto y tal peso soportó hasta clavar nuestro pecado en la cruz y librarnos de la muerte, de la ira de Dios.

 “Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:6).

 Si acaso has tenido la experiencia de haber, en algún día de tu vida, reconocido tu condición de pecador, mirar a la cruz y aceptar la salvación invitando a Cristo a tu corazón, eres dichoso, pero si no, si dudas, si no recuerdas que esto lo hiciste un día de tu vida… vuelve a ver, vez tras vez, los sufrimientos del Redentor, y acepta su salvación, es tu responsabilidad;  y así serás fortalecido en tiempos de tentación, y consolado en horas de tribulación, sentado en la gloria con Cristo y llevado a Él en tu muerte.

 



[1] Consumado es: Juan 19:30

[2] ¿Sudó Jesús Sangre? por Dave Miller, Ph.D.   http://espanol.apologeticspress.org/espanol/articulos/2990

[3] C. H. Spurgeos, “The Single Handed Conquest”, 24 de Abril de 1898, The Metropolitan Tabernacle Pulpit, Pilgrim Publications, reimpreso en 1976, tomo xliv, p. 183

[4] “Thine Unknown Sufferings” por Joseph Hart, 1712-1768

[5] Traduccion de C. H. Spurgeon, “Getsemaní” numero 493, The Metropolitan Tabernacle Pulpit, Pilgrim Publications, 1979, (tomo xix, pagina 74).

[6] Traducción de Dr. John Gill, An Exposition of the New Testament, The Baptist Standard Bearer, reimpreso en 1989. tomo I, p. 334

Vicario:  En relación a este término "vicario" voy a tomar las palabras de Philippe Vicente, que escribe:

El adjetivo vicario significa sustituto, sustituto: 'el que tiene los tiempos, poderes y facultades de otro o lo reemplaza' (DRAE).  Vicarius, en latín, que corresponde a sustituto y también a 'esclavo comprado en sustitución de otro esclavo', proviene de vicis que significa turno, alternativa. [Dicionario Etimológico Castellano -vicario] [También esta palabra "vicario" es un adjetivo usado por la iglesia católica de manera inadecuada - leer en got questions ]


 

 

 

 

 

 


II

 Es muy conmovedor orar con alguien que verdaderamente tiene una relación íntima con Dios. Uno sabe que en verdad está en la presencia de Dios. Para el creyente, la oración de Jesús que tenemos en Juan 17 nos ofrece esta oportunidad, pero es aún más allá de la oración de cualquier persona. ¡Es la oración del Hijo de Dios con su Padre antes de ser entregado!

 

Mi propósito es que con este artículo nos enfoquemos tu y yo en la persona de Jesús, para comentar acerca de la oración intercesora que hizo el Señor delante de Dios el Padre. Por tal razón, observemos algunas facetas de la oración que Jesús hizo en el Monte de los Olivos, una intima conversación entre Él y su Padre Celestial. La hizo en lagar[i], la noche donde comenzó a ser “molido” por el sufrimiento previo del calvario (Lee la nota al final de este escrito). Ahora, busca en tu Biblia 17:1-5, comencemos con esta porción… dice así “Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.” En esta oportunidad vemos que Jesús ora por sí mismo; Sabemos por las Escrituras que Jesús oraba mucho ¡Qué ejemplo para nosotros saber la importancia que nuestro Señor daba a la oración! Jesús pudo acercarse al Padre en oración debido a la relación de Padre a Hijo que existe entre ambos.

 

Comenzó su plegaria con la palabra “Padre” (Mt. 6:8) y la usó otras tres veces en el transcurso de ella (Jn.17:5, 21, 24) así como también “Padre Santo” y “Padre Justo”. Y continúa diciendo: “La hora ha llegado”. Era el momento propicio para el sacrificio de su vida. había llegado la hora de cumplir el plan divino de redención. Ya era la hora de la pasión y resurrección, lo que para Él significaba regresar a su lugar en la gloria. El proceso de glorificación se da por sentado, aunque todavía no era concreto. En este Evangelio muchas veces la cruz se relaciona con la gloria. A pesar de que la cruz era futura, también era segura.

Aquí, en este pasaje, podemos entender que era el momento en que:

¡   Jesús sería glorificado,

¡   Restaurado a su posición eterna,

¡   Los creyentes sean guardados del mundo, y del maligno.

¡   Los creyentes serían santificados,

¡   Aquí Él declaraba se daba la unidad del Cuerpo de Cristo,

¡   La credibilidad de toda la humanidad del nombre de Jesús,

¡   Y la palabra profética de que los creyentes estén con El en el cielo para contempla y compartir la Gloria de Cristo.

 

Además, Jesús en su oración pidió al Padre “Glorifica a tu Hijo”. Esta petición de glorificación era para que el Padre lo sostuviera en medio del sufrimiento, que aceptara su sacrificio, y que después lo resucitara y restaurara a su gloria en la eternidad. También el propósito de esta petición era que el Padre fuera glorificado por el Hijo, para qué: (1) La sabiduría, (2) El poder y (3) El amor de Dios pudiera ser exaltado a través de Jesús.

 

Pero fíjate aquí como dice en el v5 “Glorifícame tú en tu misma presencia, a tu lado, con la misma gloria que juntos tuvimos antes de la fundación del Mundo”. Jesús pide que su Padre lo glorifique en el proceso de su muerte y resurrección. Además ruega al Padre que lo restaure a su eterna gloria, la que dejo, de la que se despojó para venir a salvarte a ti y a mi, acompáñame ahora a Filipenses 2:5-8 allí dice: La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos.Y al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡LEE BIEN! ¡y muerte de cruz!  El era y es y seguirá por los siglos, siendo Dios Todopoderoso, a pesar de la muerte que le tocó sufrir.

   El oró pidiendo Su restauración, pero el sabía que tal cosa sucedería después de la cruz.

   Jesús caminó hacia Getsemaní, el lugar del lagar, el jardín del dolor, como sustituto por ti y por mí.

   Nosotros deberíamos haber estado allí, pasando por la agonía por nuestros pecados. Pero Él lo hizo por mi, siendo yo un vil pecador, Él se dio por mí y por ti.

   Y tú amigo que lees este artículo ahora, pasarás grande y eterna agonía por tus pecados, en el Infierno, a menos que te vuelvas a Cristo y lo abraces como tu Salvador.  Cuando confías en Cristo, tu agonía se vuelve Su agonía. Esto es la expiación vicaria, no hay otro vicario, no hay otro sustituto, no hay otro Cordero; Jesús es el Cordero de Dios inmolado, molido por causa del amor de Dios hacia nosotros los pecadores “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” (2 Corintios 5:21).  No hay otra persona, Cristo Mismo, toma el dolor que tú deberías haber sentido. La expiación vicaria de Cristo por nuestros pecados comenzó en el Molino de Getsemaní. Jesús sabía que tenía que pasar por ese molino, así lo profetizó Isaías 53:5:  Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

 

Ahora te pregunto a ti hermano en Cristo ¿Qué harás con esto?  Continuaras igual, conformándote con una silla el día Domingo en una iglesia, escuchando un sermón… Con solo estar en un grupo pequeño cada semana, para recibir, recibir, recibir… Pensarás: “soy un buen cristiano, estoy lo suficientemente consagrado” ¡O al contrario!  ¡Despertarás! Para comprometerte, más y más.

 Sigamos con la siguiente expresión de Jesús: He acabado la obra que me diste que hiciera, - he llevado a cabo la obra que me encomendaste” - La misión ha sido cumplida.  Él ha seguido el plan de Dios para que todas las personas puedan conocer la vida eterna (v. 3).

 La oración de Jesús a favor de sí mismo, estaba basada en su obra terminada. “Yo te he glorificado”, lo que da por hecho su obediencia hasta la muerte. Pero ahora sigamos el curso de este capítulo y veamos que también… que Jesús ora por sus discípulos (17:6–19). “He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti; porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son, y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos. Y ya no estoy en el mundo; mas estos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros. Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos. Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.  Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad”. Jesús enseñó a sus discípulos, y así ellos lo reconocieron, que la misión y la enseñanza de Cristo se originan en Dios.

 

Aquí se maneja una palabra que señala el tema central de este punto, dice el versículo 6: “los que me diste del mundo les he revelado quién eres” (NVI) y en Reina Valera se lee “He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste” La palabra es manifestado o revelado ambas son sinónimos y acompañadas de la frase “tu nombre” expresan el pensamiento de Jesús en cuanto a la misión que tenía, “glorificar al Padre por medio de él, manifestando o dando a conocer la voluntad de Dios para la humanidad.” Ahora observa esto, en el v. 6 Jesús sugiere que los discípulos ya pertenecían al Padre antes de que Jesús los eligiera: “tuyos eran, y me los diste.” (RV60) o “Eran tuyos; tú me los diste” (NVI). Cuando Jesús llamó a estos hombres para que lo siguieran, ya Dios los había escogido para eso mismo antes de la fundación del mundo. Cuando Jesús enseño a estos hombres sobre “El Camino y la Vida Eterna” ya el Espíritu Santo de Dios les redargüía para que ellos se arrepintieran y declaran, como lo hicieron por boca de Pedro: “Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente” ¡ALELUYA! Nota que en el v.7, hay un énfasis sobre la observancia de las enseñanzas de Cristo por parte de los discípulos como una característica de haber sido escogidos, la palabra que usa en griego es εγνωκαν – egnokan y se traduce como que “ellos ya la dominaban.  El v. 7 tiene un léxico extraño (todo lo que me has dado procede de ti), pero subraya el propósito soberano de Dios, esto es que lo que Jesús decía y hacía, lo que tenía, procedía del Padre sin lugar a dudas.

1.     Palabra de Vida

2.     Palabra Profética,

3.     Sanidades,

4.     Señales,

5.     Milagros,

6.     Prodigios, pero sobre todo,

7.     AUTORIDAD.

 

En el versículo siete: “Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti” la palabra “conocido” en griego egnosan (εγνωκαν) procede de ginosco (γινώσκω) y es la que se usa cuando un hombre y una mujer casados se conocen en total intimidad. Como discípulos de Cristo que somos, ¿tenemos la misma certeza? ¿Confiamos en nuestro Salvador y Dios? ¿le creemos? ¿estamos y le conocemos íntimamente? O por el contrario, solo dejamos a Dios lo espiritual, y lo material de mi vida, lo moral de mi vida, lo social de mi vida, lo manejo yo y no Dios.

 

También aquí, en este punto, encontramos que Jesús en su oración pidió al Padre por dos cosas: (a) la preservación de los discípulos (“guárdalos”, v.11) y (b) su santificación (“santifícalos”, v.17). ¿Por qué y para qué?

¡   Porque pertenecen a Dios y a Jesús.

¡   Porque él va al Padre y los va a dejar con la tarea de continuar con la misión.

¡   Para que los cuide y los guarde del maligno.

¡   Para que los santifique en la verdad que Jesús ha demostrado y enseñado.

¡   Para que sean uno “así como nosotros lo somos” (v. 11).

¡   Para que tengan “mi gozo completo en sí mismos” (v. 13).

 

Jesús no pidió por el mundo, él pidió por aquellos que afectaría al mundo: El mundo no puede ser preservado en su rebelión o santificado en su incredulidad. Jesús hizo esta petición por sus discípulos debido a que Dios es dueño de ellos por creación y elección.

 

Las palabras de Jesús: todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío, revelan para con el Padre: Su unidad, Su Intimidad, Su igualdad. Podemos establecer claramente de esta enseñanza de Cristo que una de sus características la oración intercesora en el día de hoy, es que debe ser enfocada en algo específico, con un propósito establecido y una fe sin lugar a dudas…

 

Hemos podido ver hasta aquí que, Jesús cerca de su gran agonía en el huerto de Getsemaní, ora por si mismo, ora por sus discípulos, y también que Jesús ora por los futuros creyentes (17:20–26) “Mas no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste. Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos”. Ahora Jesús mira al futuro y a todas aquellas personas que van a creer en Él por medio del fiel testimonio de sus discípulos. Parafraseado dice más o menos así: “Te pido que se mantengan unidos entre ellos, y que así como tú y yo estamos unidos, también ellos se mantengan unidos a nosotros. Así la gente de este mundo creerá que tú me enviaste”.  QUE SEAN UNA COSA, COMO JESÚS Y EL PADRE (v.21) Pero lee allí del versículo 20 al 23, en toda esta porción Jesús no hizo diferencia entre los que le habían oído personalmente y los que le han oído por medio de otros, entre, sus discípulos y los futuros discípulos de éstos y los creyentes en todo la historia, Él ora por la unidad a lo largo de toda la historia de Su iglesia, no es una denominación o grupo religioso como tal, es por Su iglesia, la iglesia invisible pero global de Cristo. Una vez más el modelo para la unidad es la relación entre el Padre y el Hijo, pues la base está en permanecer en el Padre y en el Hijo,  para que el propósito es evangelístico “para que el mundo crea que tu me enviaste.” La unidad de todos tiene como base la fe que conducirá a otros a creer, a tener fe en Jesús. La sugerencia es que la gloria de Cristo engendre unidad. Esta unidad no sólo debe ser completa, sino que debe mostrarse al mundo.  Si nos detenemos a pensar en el historial de desunión de la iglesia, fácilmente podemos ver cuán lejos hemos caído de los requerimientos de Jesús

 

Otra cosa que Cristo pide al Padre es que puedan estar con Él para ver su gloria (v. 24). Jesús desarrolló el tema de la gloria en el v.24, relacionándolo con el amor del Padre hacia él desde antes de la fundación del mundo, dice: “Padre, quiero que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy. Que vean mi gloria, la gloria que me has dado porque me amaste desde antes de la creación del mundo.”, esto es un eco del tema de la preexistencia de Jesús ya visto en el v. 5., pero también forman un clímax acertado para toda la oración.  

 

Y llegamos al final de esta divina intercesión, Jesús aquí pide a Dios que el amor que él ha conocido con el Padre sea una realidad en nuestras vidas, acompáñame leyendo en los vv. 25, 26 “Padre justo, aunque el mundo no te conoce, yo sí te conozco, y éstos reconocen que tú me enviaste. Yo les he dado a conocer quién eres, y seguiré haciéndolo, para que el amor con que me has amado esté en ellos, y yo mismo esté en ellos.” Al dirigirse a Dios como Padre justo, enfatiza la justicia de su visión del mundo.  Esto tiene que ver con el hecho de la unidad de la iglesia para mostrar Su gloria y además, la cosmovisión de la predicación de las buenas nuevas de Salvación “…para que el mundo crea…”. Que fuerte contraste entre el mundo y los discípulos, que estamos haciendo, la división no genera poder, solo muestra debilidad, cuando en la iglesia unos consideran hacer su vida de una manera y otros de otra, cuando no hay uniformidad en la doctrina, cuando estamos considerando algunas cosas de la palabra como texto que hoy no tiene validez, o cosas por el estilo, ¡NO HAY UNIDAD! Jesús está aquí para hacernos ver a ti y a mi, a todos, que a pesar de nuestras dudas, el amor y la perseverancia de los santos entre los santos y para con Dios es vital para solidificarnos y evitar cualquier división por causas de nuestros criterios. ¡RECUERDA ESTO QUERIDO LECTOR! Si tu y yo hemos creído y todo se conduce entre nosotros como Jesús lo expuso en su Oración Sacerdotal, es imposible la división, y es innegable la unidad. Para que el amor con que me has amado esté en ellos significa que ellos puedan reflejar el amor del Padre por medio de su amor a Jesús y a otros. De ese modo la oración termina con el pedido de que Cristo more en los creyentes.

 

Amigo lector ¿Cristo mora en ti? Si tu respuesta es no, hoy debes resolver ese problema, pues tu posición espiritual, moral y física se encuentra entre los que del mundo no han creído.

 

Jesús cerca de su gran agonía en el huerto de Getsemaní, ora por si mismo, ora por sus discípulos, y ora por los futuros creyentes.  La oración de Jesús es un ejemplo conmovedor de cómo debemos orar: por nosotros mismos, por nuestros hermanos, y por las personas quienes van a creer por nuestro testimonio. En toda la oración, Jesús pide que él y sus seguidores sean fieles a la misión que Dios les ha entregado, y que vivan y proclamen la verdad de su mensaje. Estos son aspectos esenciales del discipulado. Al meditar en el profundo mensaje de esta oración, tomemos unos momentos para expresarle nuestra gratitud a él por dejarnos ver, aún más profundamente, su mente y su corazón y por guiarnos a tomar las decisiones adecuadas como resultado de su oración.  Te invito a leer “ELDÍA DE LA RECONCILIACIÓNßHaz click

 



[i] El Lagar: Depósito donde se prensa la aceituna o se machaca para obtener el aceite. Es el lugar donde se realizan esas labores. "Había un lagar entre los olivares, en la montaña de la pasión del Señor"

 

 

 

 

 

 

 


 

I

 

Con todo, él llevará sobre sí nuestros males, y sufrirá nuestros dolores, mientras nosotros creeremos que Dios lo ha azotado, lo ha herido y humillado. Pero él será herido por nuestros pecados; ¡molido por nuestras rebeliones! Sobre él vendrá el castigo de nuestra paz, y por su llaga seremos sanados. Todos perderemos el rumbo, como ovejas, y cada uno tomará su propio camino; pero el Señor descargará sobre él todo el peso de nuestros pecados.

 

¿Cuál es el sentido del sufrimiento? ¿Por qué sufren los justos? ¿Por qué suceden cosas malas a la gente buena? ¿Por qué suceden cosas buenas a la gente mala? Ustedes han hecho esas preguntas en momentos tranquilos de reflexión.

 

Isaías prueba el sentido del sufrimiento más allá del Trabajo. El sentido del sufrimiento se encuentra en la expiación vicaria, sustitutiva que se traduce en plena redención del pecador culpable. En el Siervo sufriente que vemos el sufrimiento puro para el profano y lo impuro, y el sufrimiento justo por los injustos. Isaías ve el sufrimiento acumulado en el Siervo de ser herido, golpeado, castigado, traspasado, plagado, aplastado -- no por sus propios pecados, sino por los nuestros. Llevaba en su propia persona los pecados del mundo. Yahvé dio su santo y propio Suplente por el impío.

 

En el pasaje de Isaías se nos explica la razón por el sufrimiento sin comparación del Vicario Divino. Es como si el profeta se encuentra debajo de la cruz de Jesúscristo con María, Marta y Juan, y ven intensamente en el cuerpo sangrante del Salvador en sufrimiento.

 

Isaías se concentra en el Sustituto o Vicario Divino que sufre en nuestro lugar. Ahora que nos encontramos al pie de la cruz con Isaías, lo vemos tomando nuestro lugar. Él hace expiación por nuestro pecado. Él murió por ti y por mí. Quizá no hay mejor o gran comentario sobre esta estrofa 2 Corintios 5:21: Dios hizo el siervo "Al que no cometió ningún pecado, por nosotros Dios lo hizo pecado, para que en él nosotros fuéramos hechos justicia de Dios (RVC)". Isaías nos lleva directamente a la cruz, y como si estuviésemos allí ese mismo día, el profeta nos presenta al Siervo Sufriente y la Razón de su Desolación (v. 4).  

 

"Ciertamente llevó él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores,

¡pero nosotros lo tuvimos por azotado, como herido y afligido por Dios!"

 

La palabra que el profeta utiliza para "enfermedad" en el versículo 4 es una profecía cumplida antes de que Jesús fuese a la cruz y se evidencia claramente en Mateo 8:17 (leamos): “Esto sucedió para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías:  «Él cargó con nuestras enfermedades  y soportó nuestros dolores.” (NVI).  Y en VRV dice: ”para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.“    por lo tanto esta porción de Isaías se refiere a las enfermedades físicas a las dolencias; yo lo parafraseo de esta forma: 

 

Pero el hecho es que fueron nuestros dolores los que cargó,

nuestras desfiguraciones, nuestras deformaciones,

nuestras fealdades, nuestras deficiencias,

todas las cosas malas de nosotros.

Pensamos que se lo buscó Él mismo,

que Dios lo estaba castigando por sus propios fracasos.

Pero fueron nuestros pecados los que le hicieron eso,

fueron nuestros pecados que lo desgarraron y lo aplastaron,

¡nuestros pecados!

Él tomó el castigo, y eso nos hizo justos.

A través de sus heridas somos sanados.”

 

Quiero referirme al hecho de que Jesús sana a los enfermos, a los que padecen de mala salud física, y de eso no hay duda. Él no necesitó morir para sanarnos, lo hizo antes de la cruz y lo sigue haciendo después de la cruz.  Pero, y ¿qué de la enfermedad del pecado?  Jesús sufrió por nuestra rebelión, y fue por nuestra iniquidad (perversidad, maldad, corrupción, depravación, inmoralidad, infamia.) no fue por cualquier cosa, esa palabra “iniquidad” encierra el tenebroso mundo del pecado ¡Aleluya! Por que Dios, no hizo recaer su ira sobre nosotros, Jesús bebió la copa de la ira divina; Cristo fue el sustituto y se hace referencia a este pasaje de Isaías 53:5 y 6 en el Nuevo Testamento de la siguiente manera en 1 Pedro 2:24-25: “Él mismo, en su cuerpo, llevó al madero nuestros pecados, para que muramos al pecado y vivamos para la justicia. Por sus heridas ustedes han sido sanados. Antes eran ustedes como ovejas descarriadas, pero ahora han vuelto al Pastor que cuida de sus vidas. “(NVI). y en RV60 dice: “quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.

 

También el profeta Isaías presenta a Cristo como la victima, en dolores y tristezas: No es solo la tortura del látigo romano, no es solo el peso del madero, la indignación de los golpes en su rostro y todo el trayecto tormentoso hacia la cima del Monte Calvario, es mucho más, es un agudo dolor en su corazón, en su alma por ti y por mi. 

o   Jesús levó nuestras penurias y nuestros malestares, tu sufrimiento y el mío. 

o   Jesús sufrió a causa de identificarse con nosotros.

o   No es el objetivo de la ira divina a causa de algo que Él haya hecho.

·      Él está muriendo como un sustituto.

·      Él está muriendo en tu nombre.

·      Él fue al calvario bajo la más cruda y cruel tortura y así llevó nuestras penas y dolores. "El sustituto divino, el verdadero vicario lleva el pecado y sus consecuencias que solo a nosotros nos pertenecen, los pone sobre sus hombros, es decir, que las carga sobre sí mismo, y se las lleva, y así nos libra de la ira del Dios Todopoderoso.” 

 

Jesús tomo la deuda del pecado que nos pertenecía y debíamos haber pagado al Supremo Juez, y probó en la cruz el propio fallo del Magistrado Divino, sólo allí dijo en ese momento: “eli eli ¿lama sabachthani?“  - “Dios mío, ¿por qué me has desamparado?  Es una cita directa de Salmos 22:2. Parece una ironía un sarcasmo, pues durante toda su vida en la tierra, el Hijo había disfrutado la presencia y deleitosa compañía del Padre, pero en este momento tan decisivo, el Padre se alejaba.  El Padre por un corto tiempo le retiraba su apoyo. ¿Por qué? fue por causa de nuestra liberación. No pronunció esas palabras porque estuviera desesperado, sino porque estaba sufriendo la agonía suprema: la que sufren los hombres por consecuencia de su pecado—la separación completa de Dios, su Hacedor. En cierto sentido, este es un grito de victoria. La fe de Cristo no vacilaba, sino que, en medio de aquella gran angustia de su aparente soledad, todavía estaba firme en la fe en su Dios. Todavía podía decir: “Elí, Elí (“Dios mío, Dios mío”).  

 

Jesús se convirtió en nuestro sustituto por nuestro pecado y murió en nuestro lugar. El castigo de Jesucristo fue vicario. La definición del diccionario de la palabra "realizado o sufrido por una persona que sustituye a otra    El apóstol Pedro reconoció esta gran verdad cuando dijo Cristo "Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia. ¡Por su herida habéis sido sanados!" (1 Pedro 2:24). Se convirtió en nuestro sustituto y llevó nuestros pecados.

 

Entonces ¿Cuáles son las consecuencias de nuestros pecados? Tu conoces la respuesta, tu sabes muy bien que vivimos en los días en que la gente quiere la libertad para hacer lo que quieren, pero no quieren asumir la responsabilidad y subsiguientes consecuencias de sus decisiones. Dios le da libre albedrío a la gente para elegir como vivir, pero la gente no es libre de sortear las consecuencias de ese estilo de vida.   Pero nosotros lo tuvimos por azotado, como herido y afligido por Dios!"  (v. 4b, c).

 

Jesús trata con la raíz del sufrimiento - nuestro pecado. Este pasaje no enseña que "la fe salvífica de la cruz cura" (teoría de la curación o sanidad del cuerpo), ¡no! Lo que Jesús le preocupaba era nuestra enfermedad espiritual. Somos pecadores y necesitamos la salvación de nuestros pecados. Jesús murió como nuestro Sustituto divino.

 

Por esto Jesús experimentó en si mismo grandes sufrimientos; Él es el Siervo cuyo castigo tuvo una cognición, una razón (v. 5). Observe los verbos fuertes que Isaías usa para describir la sentencia extrema dolorosa de Dios en el sufrimiento. "Más él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados. Por darnos la paz, cayó sobre él el castigo, y por sus llagas fuimos nosotros curados."    

la muerte de Jesús es violenta y lúgubre. (sombría, tétrica) A causa de nuestras transgresiones, él fue traspasado a través de la muerte. Sigamos de cerca algunas de las expresiones que usa Isaías, las palabras que describen el sufrimiento de Jesús:

 

o   "Él fue molido por nuestros pecados":  Él fue "aplastado, roto en pedazos, destrozado" por nuestros pecados. Él fue totalmente destruido a causa de nuestros pecados.  Él llevó nuestros pecados en el sentido más amplio del significado y quedó completamente destruido como consecuencia de ese castigo. Nuestras transgresiones y nuestros pecados fueron la causa de su sufrimiento la sentencia violenta de Dios. Dios ejecuta su juicio sobre el Sustituto divino. Fue una muerte violenta, trágica, lenta, dolorosa… Luego, nos preguntamos ¿Por qué Dios escogió esta muerte para Su Hijo?   Dios lo hizo por la garantía que tenía que tener por causa del pecado de la humanidad.  Una victima inocente con una vida perfecta, un hombre completamente libre de pecado, un sustituto inocente de toda culpa. Si hubiese sido culpable habría sido una farsa en la justicia que dicen que Él murió en nuestro lugar.  Nuestro sustituto llevaba la pena que justamente merecíamos.  La única persona que ha vivido una vida perfectamente capaz de morir en el lugar del otro, es Jesucristo. "Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.... Pero Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros" (Romanos 5: 6, 8 -RV60).

 

Otra expresión que usa Isaías, y que describe el sufrimiento de Jesús es...

 

o   El castigo de nuestra paz fue sobre Él” Nuestra paz fue adquirida por su "castigo". Como resultado de su castigo, él ha obtenido la totalidad de nuestra paz con Dios.  La paz con Dios es el resultado de una relación perfecta con Él, sólo como el Hijo vive esta relación con el Padre.  La causa de la enemistad del pecado debe ser eliminada. El pecado debe ser castigado "Porque la paga del pecado es muerte." La muerte de Jesucristo como nuestro sustituto vicario aplaca la ira de Dios y la aleja de nosotros.

   

También el profeta describe el sufrimiento de Jesús con la expresión…

 

o   "Y por su llaga fuimos nosotros curados" (v. 5d). "Por sus heridas hemos sido curados." Es por sus heridas que la sanidad de la imperfección que causa el pecado, vino a nosotros. La palabra "Curación" en el versículo cinco es una metáfora para el perdón. Sus llagas nos han hecho sanos espiritualmente, El nos curó.â  Sus heridas fueron las cicatrices abiertas y sangrantes en su cuerpo por los azotes que recibió de sus verdugos y los golpes de la gente en su rostro. Su cuerpo estaba cubierto con sangre y llagas que dejan los latigazos. Debido a su dolor, a su pena, tenemos la curación de la terrible enfermedad del pecado y todas sus consecuencias.  Por su llaga nosotros hemos recibido la curación espiritual y la reconciliación con Dios.

 

¿Dónde en las escrituras se cumple esta profecía?  En el Nuevo Testamento, versión RV60, en la primera carta de Pedro capítulo 2 versículos 24 y 25 dice: "quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas." La profecía de Isaías se cumplió en el madero, al ser torturado y luego morir en la cruz, Jesús curó nuestras vidas de la enfermedad del pecado.   Él recibió con el dolor, con el sacrificio de su muerte nuestra sentencia y  a cambio nosotros recibimos la abundancia espiritual; ahora:

*   Hay curación espiritual;

*   la causa de nuestra muerte espiritual es eliminada por completo;

*   hay sanidad y protección en Su poder;

*   hay perfecta paz con Dios; y

*   la deuda ha sido saldad, pagada en su totalidad!

 

…pero al final surge la pegunta ¿Cuál es la razón de Su sufrimiento? “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en Él el pecado de todos nosotros." (v.6), somos nosotros, Su iglesia, el Cuerpo de Cristo; somos como un rebaño de ovejas tontas que se han ido por mal camino. Todos estamos necesitados de salvación. "Caminamos por la vida solitaria, abandonada, miserable, separados de Dios y el Buen Pastor, y privado de su cuidado pastoral" (Hengstenberg). Nosotros somos los pecadores que se han desviado cada vez más lejos de Dios. "Cada uno seguía su propio camino" -- no el camino de Dios. Hemos ido a nuestra manera egoísta. Nos convertimos en egocéntricos en lugar de llevar una vida centrada en Dios. "Todos nosotros" tiene la idea de un rebaño de ovejas.  Pero más allá aun, los líderes religiosos, los líderes sociales y “morales”, los reyes, los gobernadores, los que conducen las ovejas han errado, hicieron extraviar a la humanidad. Se dirigió al pueblo al pecado. Más aun ¡No hay esperanza para toda la raza humana, porque pueblo de Dios no había! El salmista confiesa: "Yo anduve errante como una oveja extraviada; ¡busca a tu siervo, porque no me he olvidado de tus mandamientos!" (Salmo 119:176). Jesús tomó nuestro pecado y ocupó nuestro lugar en la Cruz. Nuestro pecado fue la razón de su sufrimiento. El pecado nos separa de Dios. Hay un tremendo abismo entre Dios y nosotros. La parábola de Jesús del Buen Pastor (Juan 10) es muy apropiada aquí. "Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas (v. 11). Fue su elección clara y voluntaria. Nadie le obligó a hacerlo (10:17-18). Él llevó nuestro castigo. El Eligió eso por nosotros.

 

La única cura para nuestro problema del pecado es la muerte vicaria, sustitutiva de Jesucristo como nuestro Salvador sufriente. ¡Nadie! Ningún hombre o mujer puede ocupar el lugar de Vicario que solo pertenece al Hijo de Dios. Jesús se identificó con los pecadores. Que son los que merecen la ira de Dios. No es extraño que Jesús gritó desde la cruz: "Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has desamparado?" Como Lutero dijo una vez: "Dios abandonado de Dios. ¿Quién puede entender eso?"

 

Ciertamente llevó él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores,

Mas él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados.

Por darnos la paz, cayó sobre Él el castigo y por sus llagas fuimos nosotros curados.

El Señor ha hecho que mi maldad caiga con gran fuerza en Él

 

¿Qué definición daremos a su sufrimiento?

 

Su sufrimiento era vicario.  Su sufrimiento era voluntario.  Su sufrimiento era obediencia sumisa a la voluntad de Dios.  Su sufrimiento fue por cada uno de nosotros.  Su sufrimiento logro nuestra reconciliación con Dios. Su sufrimiento apartó la ira de Dios fuera de nosotros.

Su sufrimiento nos trajo paz con Dios. Su sufrimiento fue del todo suficiente para el pecador.

 

Todas estas declaraciones hablan de la expiación sustitutiva por el pecado. Dios golpeó a Jesús con la culpa que nos pertenecía. Él llevó nuestro castigo por esa culpa. Él murió por "todos nosotros", incluyendo el profeta y sus oyentes. Murió no sólo por nuestros pecados, sino por los pecados de todo el mundo (1 Juan 2:2). Él es la propiciación por nuestros pecados que aleja la ira de Dios.

 

"Asimismo, Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu" (1 Pedro 3:18).

 

LA ORACIÓN, MI CLAMOR A DIOS

 

Es que tomemos en serio las consecuencias de nuestros pecados y transgresiones. "Porque la paga del pecado es muerte." Y no hablo de las consecuencias que tienen para nosotros, me refiero a las consecuencias que llevaron a la muerte en el Calvario a Jesús, "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros seamos justicia de Dios en Él" (2 Corintios 5:21a).

 

John Piper escribe para exponer todo lo que hizo Jesús por ti y por mí, parafrasea a Isaías 56:4-6 de la siguiente forma: “Ciertamente Jesús llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores, ¡pero nosotros tuvimos a Jesús por azotado, como herido y afligido por Dios!.    Más Jesús fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados.  Por darnos la paz, cayó sobre Jesús el castigo, y por sus llagas fuimos nosotros curados.  Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.”

 

 

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â Definión moderna de “Curar” En España se llama "cura" a los sacerdotes. La gente dice "el cura..."

Veamos de dónde viene esa expresión de "cura".

 

La palabra "cura" viene del latín y significa "la asistencia que se presta a un enfermo" y antiguamente "cuidado", por tanto "cura" quiere decir "cuidado, solicitud".

De la palabra latina "curare" (poner cuidado) viene la palabra "curación" y se derivan palabras como "curador", "curial", "procurador", "curiosidad"...

 

Allá por el año 1330 se empezó a aplicar esta denominación, al párroco por tener a su cargo la cura de almas (el cuidado espiritual de las personas). El sacerdote es el "médico de las almas", el que está al cuidado (cura) de las almas de sus fieles. Tanto es así que en muchas ocasiones vemos la expresión "Cura párroco..."

 

Un cura por tanto, es un sacerdote católico o episcopal que cuida y ayuda a curar las almas de los demás.

 

En el vigente Código de Derecho Canónico se hace referencia a este cuidado de las almas, a la "cura de almas" en los cánones: 150, 151, 678.1, 757, 771.1, 786 y 1003.2

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

·       Material consultado y usado para este articulo:

·       Wil Pounds por Abide in Christ, Inc..

·       Dificil de Creer, Jhon MacArthur.

·       La Pasión de Jesucristo, John Piper.

·       Teología Sistemática por Wayne Grudem.

 

 

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